'Cult Fiction'

  • La edición del libro 'Neoculto' y de varios filmes de referencia en DVD invita a repensar la etiqueta del "cine de culto"

De entre las listas de los directores que han participado en la World Poll 2012 organizada por la revista Sight & Sound, la de Quentin Tarantino es sin duda una de las más singulares e iconoclastas en su reivindicación, tal vez como enésimo gesto gamberro o provocador, de diez filmes entre los que se incluían algunos títulos poco ortodoxos o condenados a no aparecer nunca en este tipo de eventos legitimadores de la excelencia o el canon cinematográfico de consenso: a los previsibles y respetables Luna nueva, de Hawks, La gran escapada, de Sturges, El bueno, el feo y el malo, de Leone, Apocalypse Now!, de Coppola, Taxi driver, de Scorsese o Tiburón, de Spielberg, se unían sin embargo otros como Los picarones, de Michael Ritchie, Carrie, de Brian De Palma, Querido profesor, de Roger Vadim, El expreso de Corea, de John Flynn, Carga maldita, de William Friedkin y Movida del 76, de Richard Linklater, la mayoría de ellos títulos y cineastas marginales de una década de los setenta en la que Tarantino parece querer reivindicar esa otra historia paralela del cine marcada por el concepto de culto y por la búsqueda y revisión de perlas escondidas entre el gran cine.

El propio cine de Tarantino es una buena muestra de cómo ese cine de culto, ese "cine disidente del gusto mayoritario, afín a la sensibilidad contracultural, flor rara en las zonas de sombra de la serie B", un cine que trabaja en la periferia la producción estándar, un cine eminentemente de género, de bajo coste y que convoca a sus seguidores a una suerte de religión o secta, puede formar parte de un palimpsesto de apariencia y modos mainstream que se nutre de esos guilty y no tan guilty pleasures que van del chambara japonés al disaster film, de las road movies existenciales al manga más erótico y violento, del spaghetti western más delirante a la blaxploitation más reivindicativa y contracultural, del giallo al cine de alto voltaje erótico, del péplum a las series de televisión de referencia, del cine de autor más severo a la animación adulta.

De todo ese cine se sesiones de madrugada, VHS de videoclub de barrio y comunidades fieles y organizadas en constante mutación nos da cuenta este libro editado conjuntamente por Calamar y el Festival de Sitges, un certamen que se ha convertido en una suerte de correlato del cine tarantiniano al aglutinar y legitimar a los sectores más extremos del cine de culto en un evento oficial que ha ido alcanzando año a año estatus de cita obligada para espectadores de gustos más centrados.

Un libro colectivo y desigual, tal vez algo apresurado y urgente y, en ocasiones superficial o redundante en su acercamiento al fenómeno cult, en el que Jordi Costa pone la nota de orden, distancia y sensatez en un prólogo ejemplar que resume las ideas esenciales que luego cada autor (los propios editores del volumen, Ángel Sala y Desirée de Fez, Miqui Otero, Quim Casas, Sergi Sánchez, Roberto Cueto, Rubén Lardín, Jordi Sánchez, Fernando de Felipe, Noel Ceballos o Violeta Kovacsisc) desgrana por apartados, filias, subgéneros, metagéneros y demás categorías, etiquetas y matices tan del gusto de esos fans incondicionales que parecen haber cambiado los pases de medianoche y las sesiones festivas para ver The Rocky Horror Picture Show, Cabeza borradora o Troll 2 por una nueva entidad virtual siempre interconectada e interactiva que redefine y busca nuevas rarezas psicotrónicas entre los flujos del ADSL.

El libro se completa con dos anexos que tal vez sean lo más valioso del volumen: una lista de 100 filmes de culto imprescindibles, Diamond Flash incluido, y una selección personal, como no podía ser de otra manera, de los 5 títulos de culto preferidos de un centenar de cineastas, críticos y especialistas. Buen papel, diseño atractivo y abundantes ilustraciones marca de la casa Calamar.

Ángel Sala y Desirée de Fez (eds.) Calamar ediciones / Festival de Sitges. 222 páginas. 18 euros.

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