María Barranco. Actriz

"Desconfío de la gente que no tiene sentido del humor"

  • La actriz malagueña es la "inteligente, activa e insegura" Linda de la obra teatral 'Tócala otra vez, Sam', que tras su éxito el mes pasado en el Alameda llega el viernes al Teatro Ciudad de Marbella.

A mediados del pasado octubre, la representación de Tócala otra vez, Sam, la comedia de Woody Allen en un montaje dirigido por Tamzin Townsend y protagonizado por María Barranco y Luis Merlo, cosechó un éxito sobresaliente con el aforo completo en casi todas las funciones programadas. El próximo viernes día 9, la actriz malagueña regresa a su tierra para encarnar en el Teatro Ciudad de Marbella a Linda, uno de los personajes femeninos más redondos nacidos de la pluma del genial Woody Allen.

-¿Qué fue lo primero que le llamó la atención de Linda?

-Bueno... lo que más... a ver... Mira, mejor te empiezo por el principio, a mí lo que me apetecía mucho era trabajar con Luis, nosotros queríamos trabajar juntos, así que era un proyecto que estábamos buscando. Y, de repente, esta historia de amor, de desamor, de miedo, de Woody Allen pues nos podría venir bien a los dos. Y después de Linda, siempre digo que es como su nombre, es linda. Tiene de todo, es una mujer inteligente, con sentido del humor, muy activa, al mismo tiempo es muy insegura, está a la vez pasando una mala racha con su marido... Quiero decir que es una señora que, de repente, tiene todo muy claro y, de repente, es muy pequeñita, y todo eso pasado por el sentido del humor, por el humor negro de Woody Allen.

-El personaje lo interpretó tanto en teatro como en cine Diane Keaton, ¿la tomó como referente o prefirió construir su Linda de otra manera?

-La verdad es que intenté olvidarlo porque me iba a dar más miedo. Cuando hay algo que tú ves que está muy bien hecho pues... bueno... dices, ay no, no lo quiero ver otra vez... porque es que... vamos, que se me caería la cara de vergüenza si hubiera intentado hacerlo como ella. Entonces, ¿sabes qué pasa?, que es un personaje tan completo que se puede coger por muchos sitios... De todas formas sí la he vuelto a ver -a la Linda interpretada por Keaton- ahora que ya llevamos un año con la obra, que ya está muy hecho el personaje. Pero, en principio, intenté olvidarla a ella.

-Con Woody Allen parece que tiene un idilio teatral. Primero Adulterios, ahora Tócala otra vez, Sam... ¿fue premeditado?

-Pues no. A mí en principio cuando me habló el productor, Pedro Larrañaga, de este texto dije, "jo, es que acabo de salir de un Woody Allen" y él me contestó que lo importante es que te guste el texto. Y la verdad es que pensé que llevaba razón, igual que la gente hace Shakespeare o Lorca... Y como me gustó mucho... Esta función me ha traído muchas alegrías y es una gozada ver como has apostado por algo y no te has equivocado porque las salas están llenas, la gente disfruta mucho, es una función de la que la gente sale feliz porque triunfa el amor y en los tiempos que corren... Dice la gente, esto es como una especie de terapia, María. Salen felices y eso es fantástico.

-El humor también contribuye a esa terapia, ¿no? ¿Es necesario, a veces, poner una sonrisa ante todo lo que nos está cayendo encima?

-Claro, pero, sobre todo, lo que pasa es que la gente se siente identificada. ¿Quién no ha tenido amor, desamor, inseguridades, el miedo a envejecer, a estar solo...? Así que todo el mundo se siente identificado con esos personajes que están sufriendo, pero cuando la gente sufre los demás se lo pasan bien. Cuando tú te caes al suelo la gente te ayuda... sí... pero, de entrada, se ríen. Y sí, para todo, en estos momentos y en los que sean el humor es importante. La vida sin sentido del humor me parece mucho más difícil. Hay gente que me da miedo. Yo es que desconfío de la gente que no tiene sentido del humor, vamos, no les dejaría a mi niña.

-Los andaluces en eso jugamos con ventaja. A poner la risa en los momentos trágicos.

-Sí, está claro, pero sobre todo porque tenemos esa rapidez. En Andalucía, es verdad que, en general, tenemos esa capacidad de darle la vuelta a las cosas.

-¿Que queda de la chica que llegó a Madrid para debutar con 'La venganza de Don Mendo'?

-Hombre ha pasado mucho tiempo... Yo llegué con 20 años y de eso han pasado 30, imagínate... Ha pasado más tiempo desde que llegué que años que tenía cuando llegué. Pero vienes de un sitio y tus raíces están ahí y eres esa persona más las cosas que te van pasando porque si en la vida no vas evolucionado sería muy triste pero, vamos, que toco madera, pero la vida me ha tratado muy bien y me considero una persona afortunada porque me dedico a lo que me gusta y era lo que yo quería. Eso bien. Pero sigo teniendo muchas ilusiones cada día porque como creas que ya lo tienes todo, apaga y vámonos, mejor te quedas en tu casa.

-Aunque ahora tiene este idilio con el teatro, ¿se considera una actriz de cine o una actriz, sin más apellidos?

-Yo siempre digo que a los actores nos pagan por mentir. Entiéndeme, es así, yo tengo que mentir y si tú te lo crees pues es que lo hago bien. Y tú mientes en el teatro, en el cine, en la tele... Mientes donde te echen. Ese es nuestro trabajo, intentar mentir lo mejor posible en el medio que sea. Y, bueno, hay momentos y circunstancias... Es verdad que yo siempre he tenido una carrera más cinematográfica pero, de repente, ahora pues no sé... Es verdad que las mujeres, cuando cumplimos unos años y tenemos cierta madurez pues en el teatro están los mejores papeles, donde están las damas. Pero lo importante es dedicarte a lo que te gusta que es interpretar.

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