Dsch habita entre nosotros

  • El Cuarteto Granada continúa el sábado en la Sala María Cristina su integral dedicada al compositor ruso

Si hasta el escritor británico Julian Barnes dedica a la vida de Dimitri Shostakovich (1906-1975) una novela como El ruido del tiempo (recientemente publicada en España por Anagrama), la conclusión no puede ser más evidente: el compositor ruso está de moda. Su figura de creador atormentado que buscaba espacios de libertad artística bajo la vigilancia exhaustiva del régimen soviético contiene suficiente romanticismo para la perdurabilidad del héroe: superada ya la imagen de Shostakovich como músico transigente con el poder que no dudaba en abusar de él, ridiculizarlo y amenazarlo a cada instante, el autor es hoy emblema de resistencia con connotaciones de triunfo. La programación de su obra ha crecido notablemente entre las orquestas y auditorios de toda España en los últimos años: la Orquesta Filarmónica de Málaga, sin ir más lejos, interpretó con gran éxito su Sinfonía nº 10 en mi menor hace un par de semanas. Pero esta atracción ha encontrado un aliado especial en el Cuarteto Granada, formación que ha puesto en marcha el proyecto para la interpretación integral de los quince cuartetos que compuso Shostakovich bajo el eficaz lema DSCH. La iniciativa ha encontrado por ahora su cauce en Málaga, gracias a la colaboración de la Fundación Unicaja: la formación interpretó ya el pasado enero en la Sala María Cristina los cuartetos segundo y octavo (el más emblemático en este registro dentro de la producción del compositor) y regresará al mismo espacio de la Plaza de San Francisco este próximo sábado 10, a las 20:00, con un programa que incluye otros tres cuartetos: el undécimo, el sexto y el primero, en este orden. Todo un festín más que recomendable para propios y extraños.

El violinista Mario Navas, que integra el Cuarteto Granada junto a Emilia Ferriz, Manuel Moreno y Jeremías Sanz, justificó el orden cronológicamente inverso del menú de cara a la disposición del público: "El cuarteto número once es algo macabro. Shostakovich lo compuso como homenaje al segundo violinista del cuarteto que estrenaba sus obras tras su muerte y conserva todo ese tono de funeral. El primer cuarteto, por el contrario, es muy jovial y lleva impresa toda la fuerza de su juventud. Nos parecía que éste era el mejor orden para el público. En todo caso, los paisajes sonoros son siempre inconfundibles".

Navas recuerda que la decisión del Cuarteto Granada respecto a esta integral vino inspirada por el director y violinista Michael Thomas, que fue profesor de los cuatro músicos de la agrupación y que, como miembro fundador del Brodsky Quartet, responsable de la edición discográfica considerada canónica de los quince cuartetos, transmitió todo el entusiasmo por el compositor ruso a sus alumnos. "La continuidad del proyecto dependerá del apoyo de la Fundación Unicaja, pero nos gustaría completar la integral en Málaga", apunta el violinista, quien recuerda además que el Cuarteto Granada ha interpretado otras piezas de Shostakovich combinadas en programas anteriores con otros compositores con Mozart: "El primero parece a veces una versión grotesca del segundo", señala.

Shostakovich, así, habita entre nosotros. Cada cual tiene sus razones para amarlo.

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