Eficaz y clara interpretación

Nueve y media de la noche. Patio de los Naranjos de la Catedral de Málaga. Bastante expectación por la masiva respuesta del público, nervios e incertidumbre en los rostros respectivamente y la presentación para esta tercera edición del cuarto Festival de Música Antigua de Málaga del Leuka Ensemble. Ante esta descripción de la escena, una formación constituida en su mayoría por semblantes conocidos de las filas de nuestra Orquesta Filarmónica de Málaga en agrupación de flauta, dos oboes, fagot, violone y clave se aventuraron por el discurrir de la música barroca de varios de los autores más destacados.

Desconocemos las intenciones que motivaron a crear la denominación de la agrupación, un nombre que nos hace pensar inmediatamente en sus posibles derivaciones griegas alejándolas de existentes vocablos del finés. Y es que la brillantez o claridad que nos sugiere el adjetivo griego fue la característica que preponderó durante la jornada de ayer pese a las posibles divergencias que los más puristas podrían encontrar por la utilización parcial de instrumentos históricos.

Sin entrar en radicalismos en torno a lo que debe o no debe ser la concepción de la música antigua, Leuka Ensemble consiguió desarrollar el repertorio propuesto de forma solvente. Su impecable técnica, su tempo equilibrado y justo en función de la obra elegida y su permanente comunicación comenzó a dar buenos resultados durante la primera parte reseñando como claros ejemplos la Sarabanda de Piezas en trío (suite) para dos oboes y continuo de Marais o el Andante y el Allegro-Cantabile-Allegro del Cuarteto en re menor para flauta, dos oboes, fagot y continuo de Telemann.

Otro de los puntales que destacó sin lugar a dudas fue la conjunción del continuo propuesto en donde imperó la maestría de acompañamiento con el clave de Leiva, la visión globalizada de las obras del fagotista y director Lozano y la destreza manifiesta de Muñoz empuñando su violone.

Si buscamos una pieza que destacó sobre todas las demás, estamos hablando de la Sonata en re menor para dos oboes y continuo de Haendel de destacada elegancia de los instrumentos melódicos. Lo cierto es que los molestos aplausos indebidos no hicieron acto de aparición en la segunda parte e hizo que los músicos desplegasen mayor calidad en su ejecución. Pese a ello, se echó en falta una mayor matización en la dinámica. Una mayor exageración en la idea del mover los afectos y del que en su día se hizo eco el profesor Robert Donington en su ya clásico The Interpretation of Early Music sintetizándolo en una única frase: "El volumen crece cuando se eleva la emoción y disminuye cuando ésta se relaja".

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