Gacma exhibe la visión conceptual del revolucionario Joseph Beuys

  • La galería malagueña trasladará a Valladolid a partir del 22 de febrero 60 piezas de la obra gráfica del artista en las que se remonta al principio orgánico de la materia

Polémico e influyente, el pincel de Joseph Beuys reproduce el binomio que da sentido a su creación. "Todo ser humano es un artista", sentencia y cada acción, una obra de arte. Con este punto de arranque exhibe estos días la sala Gacma parte de la producción de sus últimos 25 años. Y bajo el lema Elementos para una creación la sala traslada 60 de sus piezas gráficas a la sala Las Francesas de Valladolid del 22 de febrero al 30 de marzo.

La exposición pretende plasmar el origen orgánico de la materia y su reflejo en el proceso creativo. Comisariada por Antonella Montinaro y con pretensión didáctica, la muestra se divide en cinco bloques temáticos. Por un lado, exhibe una serie de imágenes de animales de inspiración mitológica y otra con la cruz como eje simbólico "reflejo del arte como única religión posible hoy", recuerda la comisaria.

En el apartado del cuerpo humano evidencia una perspectiva panteística , "el hombre como ser más racional y la mujer como ser más creativo". En el bloque reservado a los colores, Beuys plasma los dos tipos de tonalidad marrón patentados por él "que crea a partir de pigmentos de hierro y que recuerda al color de la sangre" , añade Montinaro.

Por último, en el bloque Ideas y materiales exhibe cinco grandes instalaciones con la cera y el fieltro como materiales de base por el poder evocador que ejerce en el propio artista. Tuvo un accidente con un avión bombardeado en la Segunda Guerra Mundial y una tribu de indígenas tártaros le salvó de la muerte segura untando sus heridas con grasa animal y protegiéndole del frío con fieltro, una experiencia que marcaría el resto de su vida.

Las diferentes series pertenecen principalmente a tres carpetas Schwurhand, Zirkulationszeit (Tiempo de Circulación) y Tränen (Agua).

Consciente del poder revulsivo de su obra, Beuys logró un gran impacto con sus performances, sobre todo la que lleva por título Cómo explicar cuadros a una liebre muerta. El autor alemán se paseó por una exposición con una liebre muerta en brazos a la que le explicaba pacientemente el sentido de los cuadros. De fuerte personalidad, se le considera una de las figuras más influyentes en el arte de los 70 y 80. En 1979, el Museo Guggenheim de Nueva York exhibió una gran retrospectiva de su obra. Sus discursos, más políticos que estéticos, se encaminan a "regenerar" las heridas de la sociedad. Las obras de arte eran para él tan efímeras como la misma vida. De ahí que nunca crease obras para la posteridad, sino posos para la reflexión.

Beuys fue uno de los baluartes de la vanguardia alemana tras la Segunda Guerra Mundial; su repercusión en los mundos del arte europeo y estadounidense aún se hace sentir, más de veinte años después de su muerte en enero de 1986.

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