arte Reflexiones a la sombra de un genio

Giacometti: lecciones para el tiempo presente

  • El Picasso celebra mañana una jornada dedicada al escultor

El Museo Picasso Málaga despide su actual exposición dedicada a Alberto Giacometti el próximo 5 de febrero, y en el marco de los últimos días de tan monumental retrospectiva ha organizado para mañana sábado una jornada que se desarrollará desde las 11:00 hasta las 20:00 con actividades para todos los públicos. La propuesta incluye talleres familiares en los que padres e hijos podrán intercambiar impresiones y expresiones a la luz de Giacometti, visitas guiadas, sesiones táctiles con las reproducciones en resina de algunas de las esculturas contenidas en la muestra y, como atractivo especial, la posibilidad de contemplar la exposición bajo la guía y complicidad de dos artistas y agitadores culturales malagueños de amplia influencia: José Manuel Cabra de Luna participará en la experiencia a las 17:30 y Diego Santos hará lo propio a las 19:30, en ambos casos para grupos reducidos de unas 25 personas (es necesaria, por tanto, la inscripción previa en taquilla). Ayer, los dos protagonistas celebraron una suerte de preámbulo en el mismo jardín del Palacio de Buenavista junto al director del museo, José Lebrero, en el que dieron cuenta de sus impresiones, pasiones y filias diversas respecto al magisterio incontestable de Alberto Giacometti.

Diego Santos no ocultó su entusiasmo y su agradecimiento por haber sido invitado a acercar al público la figura del gran artista, "uno de mis fetiches, con el que he dialogado a menudo a través de i obra, incluso en mi último proyecto, Museum". Cabra de Luna precisó que siempre ha visto en Giacometti a un artista "que transitó los caminos comunes de su época hasta que encontró su propia manera de hacer y concebir el arte. Él no tuvo afán de originalidad, sino de encontrar su propio camino, que es más difícil y más interesante". Santos subrayó al respecto el modo en que el suizo estableció esta singularidad "a través de los elementos de su vida cotidiana, del taller de su padre, de las personas que frecuentaba a diario", y con ello reforzó una independencia feroz que le valió la salida del grupo surrealista tras una discusión con André Breton.

Cabra de Luna recurrió a las amistades literarias de Giacometti (Jean Paul Sartre, Samuel Beckett, Jean Genet) para proponer una posible seña de identidad de la obra del creador, especialmente a tenor de sus esculturas, representativas de una humanidad anónima y efímera: "Su trayectoria es un viaje de la nada a la nada a través del ser". Para Diego Santos, esta evidencia tiene una lectura existencialista, mientras que Cabra de Luna ve en el ansia de movimiento una intención espiritual. Ambos coincidieron ayer en advertir, sin embargo, que tras los deicidios del último siglo el ser humano atraviesa una dolorosa orfandad que sólo puede tener respuesta en el arte, por encima de las tendencias y el uso que los poderes públicos hagan de la cultura: "La clave hoy está en los creadores". El futuro es suyo.

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