Hockney consagra la primavera

  • Londres exhibe hasta el día 9 la primera gran exposición de los paisajes del artista inglés, que recalará en el Museo Guggenheim de Bilbao el 15 de mayo

David Hockney es, tras la desaparición de Lucian Freud, el más influyente pintor inglés vivo. En una carrera que supera ampliamente el medio siglo, ha vuelto a seducir al espectador con la primera gran retrospectiva de sus paisajes, que puede verse en la Royal Academy of Arts londinense hasta el 9 de este mes y que llegará a España el 15 de mayo, dispuesta a convertirse en la muestra más visitada del verano en el Guggenheim de Bilbao. Son casi 200 trabajos que ilustran su insaciable fascinación por la tecnología. En esa exploración de nuevas técnicas y soportes, el artista que popularizó los collages con Polaroids -de los cuales vemos aquí varias series construidas en sus viajes por el Gran Cañón del Colorado- nos sorprende ahora combinando acuarelas y óleos a gran escala con dibujos hechos con el Ipad e impresos sobre papel. En todos ellos, Hockney reflexiona sobre el paso del tiempo, la memoria y el movimiento.

La exposición, titulada A bigger picture -en Bilbao se llamará David Hockney: una visión más amplia- combina trabajos de gran formato realizados en los últimos seis años, junto con una selección de piezas que reflejan su constante pasión por el paisaje durante el período comprendido entre 1956 y 2000. Ese arco temporal nos permite recorrer los escenarios que han marcado su biografía: desde las montañas y valles californianos hasta los bosques del este de Yorkshire donde ahora reside, muy cerca de la localidad de Bradford en la que nació hace 75 años. La mies, los campos recién arados, los espinos en flor, los impetuosos torrentes... se representan aquí con ese carácter sensual, poco pretencioso e incontrolable que es la base de la fascinante pintura de Hockney.

Entre las series más hermosas destacan Tres árboles cerca de Thixendale, cuatro lienzos que siguen el curso de las estaciones (cada uno compuesto a su vez por ocho paneles); las nueve pinturas de El bosque de Woldgate y la impactante colección titulada Tala de invierno. Con esta inagotable exploración de las escenas a través de los distintos meses del año, el artista reivindica el paisaje y su cuidado, un patrimonio que los ingleses ubican, según una reciente encuesta, entre sus mejores conquistas.

Acostumbrados a admirar sus piscinas de pasta azul y sus icónicas palmeras de Los Ángeles, esta revisión del Hockney paisajista se ha convertido en una sorpresa incluso para sus compatriotas, que han convertido la muestra en un lugar de peregrinación y en el primer gran éxito de esta envidiable Olimpiada cultural que disfruta Londres meses antes de ser la capital deportiva mundial. Una oferta expositiva sin precedentes en la que sobresalen la antológica de retratos de Lucian Freud en la National Portrait Gallery, la muestra Turner se inspira: a la luz de Claude Lorrain en la National Gallery, Picasso y el arte británico moderno sobre la influencia del malagueño en artistas como Hockney (Tate Britain) y la controvertida retrospectiva de Damien Hirst en la Tate Modern.

Además de la deuda con Picasso, hay muchas citas en esta muestra que nos recuerdan el interés de Hockney por los clásicos de la pintura. Por un lado, la magnitud de los formatos y las variaciones sobre un mismo motivo vegetal nos remiten al Monet de las Ninfeas más que al dicharachero artista pop que se hizo famoso con sus despreocupados retratos y escenas domésticas. También son numerosas las referencias a los maestros que, como Vermeer, se valieron de cámaras oscuras en sus composiciones. Esos juegos ópticos son muy apreciables en la serie que dedica al Sermón de la Montaña, lienzo pintado en 1656 por Lorrain y que atesora la Frick Collection de Nueva York. Hockney, fascinado no tanto por la escena bíblica que se retrata como por los efectos espaciales que logró el artista francés, presenta aquí una transcripción de la célebre pintura junto con diversos estudios que son fieles al original.

La muestra, tanto en Londres como en Bilbao (donde estará en cartel hasta el 30 de septiembre), se complementa con una serie de películas realizadas con 9 y 18 cámaras digitales. Entre el culto a las nuevas tecnologías y la felicidad que le proporciona el pintar al aire libre, Hockney nos revela, con gran teatralidad, una naturaleza que vibra con la llegada de la primavera y su audaz floración.

El artista inglés David Hockney (1937) en la Royal Academy, junto a varios paisajes de su antológica

'A bigger picture'.

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