'Humoristas gráficos en el exilio' rescata un legado en viñetas

  • El estudio arranca con los que viajaron a México y siguieron con su activismo o crearon escuela

El legado de decenas de humoristas gráficos españoles que se vieron obligados a exiliarse al finalizar la Guerra Civil permanecía en el olvido hasta que la Universidad de Alcalá de Henares se ha lanzado a rastrear su trayectoria para recuperar sus vidas y sus viñetas con el estudio Humoristas gráficos en el exilio de Federico Moreno.

Aunque muchos publicaran "poco" o con escaso "matiz político", según Moreno, el humor gráfico "siempre es un reflejo de la sociedad, de la que estos autores fueron portavoces". La investigación arranca con aquellos que viajaron hasta México, tanto los que siguieron con su actividad política como los que crearon escuela en su país de acogida.

Es el caso de Ernesto Guasp (Valencia, 1901-México, 1984), convertido en uno de los autores más influyentes en el humor gráfico mexicano. Guasp y otros como Luis Bagaría (Barcelona, 1882-La Habana, 1940) o Eduardo Robles Piquer Ras (Madrid, 1911-Venezuela, 1993) se desligaron poco a poco de la causa republicana para sobrevivir, porque "en los medios de la República no se les pagaba", apuntó Juan García Cerrada, director del departamento de humor gráfico de la Universidad de Alcalá.

El propio Guasp, militante izquierdista y director del semanario republicano L'Esquella de la Torratxa durante la Guerra Civil, tuvo que dejar a un lado su compromiso político para ganarse la vida con "chistes" antisoviéticos en tiempos de la Guerra Fría "pagados a cincuenta dólares en Estados Unidos", recuerda Moreno. Pero antes de llegar a México, Guasp estuvo internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, como otros muchos dibujantes y artistas exiliados.

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