La sala Italcable muestra la fértil trayectoria de Hernando Viñes

  • La retrospectiva organizada por Unicaja podrá verse hasta el próximo 23 de julio

La exposición Hernando Viñes 1904-1993 recoge la trayectoria pictórica del artista hispano-francés a través de cuarenta piezas que muestran su evolución desde el cubismo, pasando por el surrealismo pictórico, hasta llegar a la época paisajística caracterizada por sus logros cromáticos y lumínicos. La muestra, que se podrá visitar hasta el 23 de julio en la sala Italcable de la Fundación Unicaja, subraya "la independencia y personalidad" de la pintura de Viñes y "su influencia en la vanguardia", en la que se analizan los distintos géneros que cultivó como los desnudos, bodegones, interiores, retratos y paisajes, según destacó ayer la comisaria de la exposición, Violaya Sánchez.

Entre las obras expuestas se encuentran composiciones inéditas como Nature morte aux citrons, Les visages y Lulú lectora II, una obra de la que se conocen varios estudios previos que el pintor conservó en su estudio durante muchos años.

Animado por Picasso, Viñes decidió dedicarse a la pintura en las primeras décadas del siglo XX, hecho que se refleja en obras como Bodegón (1927), una pintura en la que el artista, de origen francés y ascendencia catalana, muestra su influencia cubista a través del color y a la forma. El pintor también practicó a lo largo de su fecunda trayectoria un surrealismo pictórico en el que hace gala de "mucha imaginación" en cuanto a la utilización de las formas y tonos muy oscuros, alejados de la abundancia cromática de su pintura posterior. A partir de los años treinta abandona todo cubismo y tentación onírica para expresarse "con mayor libertad e independencia", ha resaltado Sánchez, que ha añadido que en sus cuadros puede verse "una relectura de Henri Matisse y de los postimpresionistas". Durante los años de la Guerra Civil española, su pintura se convirtió en testimonial, y, en gran parte de los cuadros de esta época representó a su mujer escuchando las noticias de la resistencia.

Sánchez recalcó que Viñes no abandonó de forma definitiva sus influencias cubistas, ya que en los años cincuenta retomó este estilo en sus pinturas. De su época de madurez, la exposición recoge una selección de paisajes que abordó desde finales de los años cuarenta hasta el final de su vida, que destacó por sus "logros cromáticos y lumínicos". Tras su paso por Málaga, la exposición Hernado Viñes 1904-1993 viajará a Ronda, Jaén y Cádiz.

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