José Seguiri muestra en Madrid el erotismo de su obra más reciente

  • El escultor malagueño ha reunido una docena de piezas en las que experimenta con nuevos materiales como el aluminio · La colección viajará en mayo a París

Aunque los años dedicados al arte le han proporcionado un lenguaje único e indiscutible, José Seguiri (Málaga, 1954) sabe que renovarse es una de las claves principales para seguir en la brecha. El escultor malagueño ha trabajado más de un año en un nuevo proyecto que se exhibe en la veterana Galería Bat de Madrid hasta el próximo 8 de marzo. Para esta "colección" ha utilizado nuevos materiales, como el aluminio, y ha cambiado el modelado de sus figuras estilizándolas hacia un mayor naturalismo en algunas piezas. El erotismo es uno de los motores fundamentales de la muestra titulada Grand Reveil.

Sin abandonar la mitología, motivo de inspiración para piezas como La hija de Leda, Venus et Eros y Apolo y Dafne, su trabajo más reciente supone "una ruptura, una evolución", considera el propio artista. "Aunque me sigo moviendo dentro de mi campo figurativo y representando escenas mitológicas, en estas piezas hay otro tipo de cosas, un erotismo más fuerte, más marcado", añade Seguiri, que ya había expuesto en una ocasión en la sala madrileña y en la que pretende tener una presencia más asidua.

El escultor malagueño ha llevado hasta la capital española un total de ocho piezas grandes, aproximadamente de un metro, y otras cuatro de menores dimensiones. También se expone una pintura, concebida como boceto. Las piezas están fundidas en bronce y aluminio y patinadas en colores. Blancos, verdosos y grises "que simulan la piedra" son protagonistas en esta serie que explota "otro concepto".

"Hay una diferencia sutil, algo distinto en mi obra", explica Seguiri. "He cambiado el modelado, antes mis figuras eran más regordetas, ahora tiendo más al naturalismo", afirma el malagueño. Una de las obras que representa a la perfección este espíritu es El fin de las apariencias. En ella, un mago realiza su truco con una mujer que parece que levita -el cuerpo femenino tan sólo tiene un punto de apoyo en la cabeza-. "Estoy muy contento con el acabado, su tono plomizo la da un toque muy enigmático", sostiene el artista.

José Seguiri se ha enfrentado al aluminio por primera vez después de treinta años de carrera. "No había trabajado antes el aluminio y en la fundición tampoco estaban muy seguros de obtener buenos resultados porque hay que ser muy experto, el proceso de elaboración es complicado", señala. Pero el reto se convirtió en éxito y al malagueño le han quedado ganas para seguir explorando estos derroteros. "Creo que es un material que va muy bien para mis temas, porque aporta un toque frío, elegante y chic que favorece a mis composiciones", añade el artista.

Aunque antes de cada exposición nunca faltan los nervios de última hora, Seguiri ha quedado muy satisfecho con el resultado final. Después de la clausura el 8 de marzo en Madrid, sus figuras pondrán rumbo a París. A mediados de mayo se mostrarán en la galería Alain Blondel. Ya en noviembre, la carnalidad del malagueño tomará Portugal.

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