'Madama Butterfly' cierra la temporada lírica de la mano de Lindsay Kemp

  • La producción sobre la ópera de Puccini se representa mañana a las 21:00 y el domingo a las 20:30 en el Cervantes

La temporada lírica del Teatro Cervantes, tan limitada en número de citas por cuestión de espacio, llega a su fin este fin de semana con la representación de Madama Butterfly de Puccini que sustituye al Otello inicialmente previsto (iba a ser la primera producción operística asumida íntegramente por el coso malagueño) y finalmente suspendido tras algunas renuncias. Pero al mal tiempo, dijo el sabio, buena cara: el espectáculo, que se representa mañana viernes a las 21:00 y el domingo a las 20:30, es una coproducción del Palacio de Festivales de Cantabria, el Gran Teatro de Córdoba y el Palau Altea y cuenta con pesos pesados como Lindsay Kemp, agitador indiscutible del teatro en el último siglo, que asume la dirección escénica.

Kemp, que visitó Málaga hace dos años con motivo de la representación en el Cervantes de su revisión de La reina de las hadas de Purcell, comparte oficio en esta ocasión con el italiano Angelo Cavallaro en la dirección musical y el habitual Francisco Heredia en la batuta del Coro de Ópera de Málaga, responsable de la interpretación junto a la Orquesta Filarmónica. El elenco de voces incluye a la soprano japonesa Hiromi Omura en el papel protagonista de Cio-Cio-San, la mezzosoprano Marina Rodríguez, la soprano María Dolores García, el tenor Guillermo Orozco (en la piel de Pinkerton) y el barítono Manuel Lanza, entre otros. Este montaje de Madama Butterfly, en el que destaca la sencillez de las formas en consonancia con la depuración musical que practicó Puccini con respecto a su producción anterior, se estrenó en 2002 en Santander y ha estado dormido durante dos años. Su llegada a Málaga supone su recuperación, con una plantilla artística renovada casi al completo después de más de treinta funciones.

Lindsay Kemp (Liverpool, 1938), en cuya trayectoria destacan episodios como la dirección escénica de la gira de conciertos que David Bowie realizó en la primera mitad de los 70 con Ziggy Stardust, espectáculos fundacionales como Flowers, producciones operísticas en medio mundo y trabajos con su compañía como el último, Elizabeth's last dance (en el que interpreta a la reina Isabel I), narró ayer en la presentación de la ópera, con su característica capacidad emotiva, su relación con Madama Butterfly: "conocí la partitura de Puccini con tres años, en las rodillas de mi madre y en plena Segunda Guerra Mundial. Por entonces nos ocultábamos con frecuencia en los refugios antiaéreos de Liverpool y, mientras caían los bombardeos, mi madre procuraba distraer a nuestros vecinos con un gramófono en el que ponía sus discos. De manera inmediata, Madama Butterfly fue mi música predilecta, la que prefería escuchar en aquellos momentos". Tanta fue la pasión y la fascinación por Japón que la obra despertó en el pequeño Kemp que su padre, un marinero "que se pasaba todo el año viajando por el mundo", le regaló algunos años después un kimono traído especialmente de Oriente. En la producción que se podrá ver en Málaga, el niño que interpreta al hijo de Cio-Cio-San viste ese mismo kimono, "algo descolorido, pero bien conservado". El resto del vestuario ha sido adquirido en mercados japoneses y andaluces, "porque los lunares casan bien con la estética nipona". Pero lo importante "es buscar la esencia y el corazón".

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