Mucho Muchachito para decir hasta luego

"Aquí huele a magia". Fue una de las frases más repetidas por Jairo Pereira, el hombre que da la cara en Muchachito Bombo Infierno, durante su concierto espectacular en la Sala Vivero. Dice que se retira un año en el que no pisará un escenario. Permítanme la duda. Muchachito es puro nervio, pura rumba y es difícil imaginarlo quieto, sin tocar y sin recibir el calor de sus seguidores que en la Vivero demostraron que si Muchachito reinventa la rumba callejera, ellos son parte de la hazaña.

Con sólo dos discos en el mercado, no dio un suspiro al público, que en cada canción se sentía uno más de la banda. Tan protagonista como Santos de Veracruz (el músico de los pinceles) . Por si fuera poco su repertorio, el artista de Barcelona que componía canciones mientras barría El Carmel, se marcó una versión del Tu vuoi fa l'americano de Renato Carosone, "pa'que luego digan que los de Santa Coloma no sabemos idiomas" y un popurrí en el que mezcló a Lenny Kravitz con Paco Ibáñez y Manu Chao.

Muchachito desprende frescura, felicidad, energía y es difícil no salir del espectáculo cargado de vitalidad y con una sonrisa. Y es que sí, Nietzsche tenía razón: sin música, la vida sería un error . Y sin Muchachito sobre los escenarios durante un año, la rumba callejera (con permiso de Peret) se queda huérfana. Se le echará de menos porque Muchachito Bombo Infierno es mucho Muchachito.

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