Crítica de Cine

Nostalgia de William Powell y Mirna Loy

Rachel McAdams y Jason Bateman protagonizan 'Noche de juegos'. Rachel McAdams y Jason Bateman protagonizan 'Noche de juegos'.

Rachel McAdams y Jason Bateman protagonizan 'Noche de juegos'.

En 1934 Dashiel Hammet publicó su última novela, El hombre delgado, que inmediatamente la Metro adaptó con dirección de W. S. Van Dyke y una antológica interpretación de William Powell y Mirna Loy. Una joya del cine que en España se llamó La cena de los acusados y tuvo tanto éxito que dio lugar a una serie de seis títulos estrenados entre 1934 y 1947. En 1938 la RKO filmó la comedia policíaca Ocho mujeres y un asesinato basada en los personajes creados por el popular novelista Wilson Collinson interpretados por Barbara Stanwyck y Henry Fonda. La novela de comedia policíaca fue una creación inglesa de los años 20 trasplantada a Estados Unidos y adoptada inmediatamente por Hollywood. Una de sus variantes más populares fue la comedia policial protagonizada por una pareja, camino abierto por la gran Agatha Christie y su "matrimonio de sabuesos" Tommy y Tuppence Beresford que aparecieron por primera vez en 1922 en El misterioso señor Brown.

Pero no se entusiasmen. Noche de juegos es una pobre heredera que no está a la altura de aquellas grandes películas -La cena de los acusados es una obra maestra de la comedia al igual que sus dos secuelas inmediatas Ella, él y Asta y Otra reunión de acusados- y novelas. No busquen aquí aquel humor elegante e inteligente porque estamos en los terrenos -afortunadamente aguados y descafeinados en esta ocasión- de la grosera Nueva Comedia Americana. La dirigen John Francis Daley y Jonathan Goldstein que debutaron con Vacaciones, mediocre revisión de Las vacaciones de una familia chiflada americana (National Lampoon's Vacation) de Harold Ramis, considerada junto a Desmadre a la americana o Porky's como una de las inspiradoras de las comedias gamberras de los Farrelly, Apatow, Philips o Stiller. Puestos a saquear éxitos antiguos o modernos los directores también toman lo que les apetece de The Game de Fincher.

Fundiendo estos precedentes Daley y Goldstein adaptan sin tomarse mucho trabajo un guión de Mark Perez (cuya ductilidad lo lleva de la comedia negra Los casos de Frank McKlusky a la adaptación de la atracción de Disneylandia Osos a todo ritmo o el remake de la también disneyana Herbie) en cuyo centro están Jason Bateman y Rachel McAdams, una pareja que ve como una de sus veladas semanales de juegos con otras parejas se complica cuando un secuestro simulado deja de serlo y los límites entre el juego y la realidad se difuminan. Entretiene si se le exige poco y hace reír a quien sea propenso a la risa fácil.

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