Encuentro Del 7 al 10 de mayo unas 40 galerías se dan cita en Ifema

Nueva cita con la imagen

  • Bajo el nombre de MadridFoto la ciudad celebra su primera Feria de Fotografía

Desde el jueves hasta hoy domingo se viene desarrollando la primera edición de MadridFoto, una feria de fotografía contemporánea que nace con la intención de consolidarse como un evento internacional siguiendo el ejemplo de citas ineludibles como ParisPhoto o MiamiPhoto.

Se trata de una propuesta de futuro que habrá de asentarse y configurarse en ediciones venideras hasta tomar entidad e identidad. Deseamos que así sea, que perdure, aunque ello será siempre que el coleccionismo la respalde, cuestión que puede verse dificultada en estos primeros compases por la coyuntura económica, tanto institucional como privada, la cercanía de ARCO para el coleccionista nacional y un calendario saturado de citas internacionales.

De hecho, alguna feria que surgió con un espíritu cercano como Photo-London suspendió sus actividades el año pasado. No obstante, el tiempo dirá si su nacimiento es cuestión de moda, innecesaria valentía -o temeridad- o de una visionaria necesidad.

En sentido estricto, MadridFoto se convierte en la única feria internacional de fotografía que se desarrolla en España (más de un tercio de las 43 galerías son extranjeras), aunque no se puede obviar la destacada presencia de la fotografía en ARCO o que Estampa, tradicionalmente dedicada al grabado, ha ampliado sus intereses al arte de reproducción múltiple (el vídeo y la fotografía especialmente). Al margen queda PHotoEspaña, ya que excede lo comercial para reflexionar sobre cuestiones concretas.

MadridFoto resulta una feria cercana, correcta y que amplía el panorama fotográfico respecto a otras generalistas, aunque resulta aún poco atractiva para el extranjero. Debido a su carácter germinal tiene un volumen y escala asequible, siendo muy cómoda de ver gracias a un diseño que hace que el espectador transite por los stands de modo fluido. Otros rasgos que la caracterizan son la presencia de muy pocas y poco valorables actividades paralelas; la puntual y extemporánea presencia de vídeo-arte; una proporción elevada de galerías iberoamericanas, horizonte que no ha de perder España como natural gozne entre Europa y América latina; la ausencia generalizada de fotografía ajena a la última década (a diferencia de ParisPhoto poca fotografía histórica y vintage); escasas repeticiones de artistas (Höfer, Ballester o Abramovic no aparecen por doquier como en ARCO); así como la apuesta por alternar el gran formato con otros y por ofrecer a artistas emergentes y consolidados que han tenido poca difusión en nuestro país.

Respecto a las galerías, algunas de las históricas y más potentes del ámbito nacional han ofrecido las mismas propuestas que llevaron a ARCO, con mínimas variaciones, lo cual puede ir en detrimento de la feria. Otras sí han sabido reinventarse, como Estiarte. Entre las galerías destacan: La Fábrica, Luis Adelantado, El Museo, Nicholas Metivier, Mario Sequeira y, sobre todo, Espacio Mínimo, con un stand en el que había una miscelánea de retratos sencillamente fabulosa.

Ente una amplia nómina de artistas destacadísimos (Paar, Close, Burtinsky, Goicolea o Sherman) sobresalen: Jasmina Cibic con fotografía de índole conceptual acerca del viaje y las vacaciones; la contrastada y nocturna fotografía de Irijalba; Woodman con su exquisita, esquiva y pequeña obra; la ironía animal de Billingham; Olga Adelantado con sus pasquines en el metro de New York; la fotografía sensual y de pureza de espíritu de Mona Kuhn; los retratos fríos y a la par magnéticos de Erwin Olaf; los dípticos sociológicos de Mark Layta; o las intervenciones en clave arquitectónica-moderna de Carlos Garaicoa.

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