Nuevo ciclo, nuevas obras

Cabría preguntarse cuál es la receta que han empleado los organizadores del Ciclo de Órgano para alcanzar su décimo octava edición obteniendo nuevamente la buena acogida de público en el concierto inicial del jueves. La respuesta podría estar en el interés de la Universidad de Málaga, la colaboración de la propia Catedral y la gran labor que sigue desempeñando Adalberto Martínez Solaesa, organista titular y director artístico del presente ciclo. Un trabajo bien cuidado en seleccionar propuestas innovadoras con un excelente elenco de solistas en las cinco sesiones del ciclo de este año.

El concierto comenzó con éxito en las manos del experto José Luis González Uriol. Y qué mejor que hacerlo con la Pavana con su glosa de Antonio de Cabezón, de quien este solista zaragozano ya nos diese noticia en 1998 con el disco compacto de sello Motette.

El mayor interés erradicó no sólo en la excelente interpretación de las obras, destacando la limpieza y definición de trazo melódico de la Fuga en Fa mayor de Scarlatti, sino en la selección de repertorio. En este punto cabría significar la Música de las Reducciones Jesuíticas en América del Sur (Anónimo del XVII) de innegable sabor italiano como indicó Martínez Solaesa en sus sabios apuntes didácticos (véase como ejemplo la Dança y el último Verso), el Minué con variaciones de Ramón de Ferreñac y la Gran batalla, partitura anónima de los siglos XVIII-XIX y posiblemente vinculada a Kebbak según las apreciaciones del profesor Jesús María Muneta, con la que el solista cerró el concierto agradeciendo las ovaciones con un bis final.

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