La Odisea de Cavina

  • Claudio Cavina completa en Glossa la trilogía operística de Monteverdi con la publicación de 'Il ritorno d'Ulisse in patria'

Estrenada en el Teatro de los SS. Giovanni e Paolo de Venecia en 1640, El regreso de Ulises a la patria es la segunda de las tres óperas conservadas de Claudio Monteverdi. Separada 33 años del fundacional Orfeo, el Ulisse nace en un contexto diferente. Si la primera era la respuesta de la corte de Mantua a los espectáculos cortesanos concebidos en Florencia justo en el cambio de siglo, la segunda se integra ya dentro del nuevo horizonte que se abrió a la ópera en la ciudad de los canales cuando en los años 30 se convirtió en un entretenimiento abierto a un público indiscriminado.

Maestro de capilla de San Marcos desde 1613, Monteverdi fue sin duda uno de los grandes dinamizadores e impulsores de la nueva realidad de la ópera. Aún lejos del belcantismo al que se abriría en unos años su alumno Francesco Cavalli, tanto Il ritorno como L'Incoronazzione di Poppea (1643) parten del característico estilo recitativo, que había sido el primero del género, pero el coro prácticamente ha desaparecido ya y las partes líricas han ganado terreno, lo mismo que el virtuosismo vocal, reservado de momento para los personajes divinos. La obra se conserva en un manuscrito vienés anónimo (no hay duda de su autenticidad) con solo la línea de canto y el bajo continuo, como era habitual para los materiales de trabajo de los teatros de la época. La instrumentación no figura en ningún caso, ni siquiera en las sinfonías o los ritornelos instrumentales, que aparecen escritos a cinco voces.

Para esta grabación, Claudio Cavina ha escogido un conjunto que pudo ser habitual en los teatros venecianos de mediados del siglo XVII, con dos violines y dos violas más un amplio contingente para el continuo, que incluye dos tiorbas, archilaúd, arpa, cello, violone, viola da gamba y clave. El Ulises es un jalón más en el periplo monteverdiano de Cavina en Glossa, el más amplio de la fonografía contemporánea, pues después de los nueve libros de madrigales, los Scherzi musicali, la Selva Morale e Spirituale y las tres óperas, la única colección relevante del gran compositor cremonés que le queda por registrar al fundador de La Venexiana es la de las Vespro della Beata Vergine.

Cavina, que es contratenor, se forjó como músico en la polifonía profana (madrigal, sobre todo), repertorio preferido tanto del Concerto Italiano de Rinaldo Alessandrini, en el que pasó muchos años, como en su propio grupo. Su evolución hacia la música dramática, que recientemente lo ha llevado también hasta Cavalli (Artemisia), ha ido haciéndose poco a poco más convincente, alcanzando en mi opinión el más alto grado de depuración y expresividad en este Ritorno. Lejos de la decepcionante Selva, del balbuciente Libro VIII y de algunas caídas de tensión e irregularidades en L'Orfeo y la Poppea, aquí el ritmo teatral resulta siempre sostenido, mostrándose capaz de integrar el detalle en la arquitectura global de cada escena, el ornamento en las líneas melódicas básicas, la variedad del color en las armonías. El elenco es estupendo, empezando por la mezzo siciliana Josè Maria Lo Monaco que encarna a una soberbia, elegante, noble, incisiva Penélope, pero el casi desconocido Anicio Zorzi Giustiniani hace también un Ulises impecable, por energía, carácter y limpieza. Roberta Mameli y Francesca Lombardi destacan el lado sensual de Minerva y Melanto y Luca Dordolo enfatiza el carácter burlesco del glotón Iro. Makoto Sakurada, Giorgia Milanesi, Roberto Balconi o el propio Cavina forman también parte del reparto.

La Venexiana. Claudio Cavina. Glossa (3 CD) (Diverdi)

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