Órdago decisivo para los dólmenes

  • El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco decide hoy en Estambul si el Sitio de los Dólmenes de Antequera se incorpora a su Lista Representativa

Si los plazos previstos se cumplen, será hoy cuando el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, reunido en Estambul desde el pasado domingo, dé su visto bueno (salvo sorpresa, valga el chiste fácil, monumental) a la inclusión en su Lista Representativa del Sitio de los Dólmenes de Antequera, denominación que incluye los dólmenes de Menga y Viera, el tholos de El Romeral y los enclaves naturales de la Peña de los Enamorados y la Sierra de El Torcal. Y con ello se habrán superado algunos hitos: la provincia de Málaga tendrá, al fin, su primer patrimonio mundial de la Unesco; y la Europa Continental tendrá también su primer testimonio de la antigua cultura megalítica en el ansiado registro (los cinco únicos lugares de tal condición así reconocidos se distribuyen entre el Reino Unido, Irlanda y Malta). De modo que, si todo sale como se espera, la jornada de hoy resultará histórica y habrá de ser reseñada en las efemérides futuras. La antequerana es además la única candidatura española que revisará el Comité en el presente encuentro, lo que multiplica la repercusión al respecto. Con la aprobación definitiva del Icomos (organismo que representa a los expertos evaluadores en patrimonio histórico de la Unesco) ya en la cartera, la resolución definitiva no debería implicar más que un trámite (nunca un bien patrimonial bendecido por el Icomos ha sido rechazo por el Comité). De hecho, Antequera se prepara para vivir hoy dos celebraciones conjuntas (una en el propio municipio organizada por el Ayuntamiento y otra en el mismo recinto de los Dólmenes a cargo de la Junta de Andalucía) para reforzar el carácter inolvidable del 15 de julio.

Con la inclusión definitiva se dará por cerrado un proceso que comenzó en 2012 pero que realmente se remonta a 1984, cuando por primera vez se planteó (entonces sin más éxito) la posibilidad de que los Dólmenes de Antequera obtuviesen la bendición patrimonial de la Unesco. En la feliz resolución ha tenido mucho que ver, necesariamente, las singularidades del Sitio y sus notables especificidades (el dolmen de Menga y el tholos de El Romeral están orientados respectivamente a la Peña de los Enamorados y El Torcal, ambos elementos naturales, en lugar de hacerlo al sol, como lo hace la práctica totalidad de los monumentos megalíticos de Europa y África, incluido el dolmen de Viera). Los Dólmenes de Antequera ofrecen hoy el pasaporte a un viaje en el tiempo a hace cuatro mil años, como inagotable fuente de conocimiento científico, histórico y cultural. Pero no ha sido menos importante en este envite la alianza entre las instituciones implicadas: la Junta de Andalucía, la Diputación provincial de Málaga y el Ayuntamiento de Antequera han aparcado durante estos años sus diferencias políticas para arrimar el hombro en la misma dirección, una ocasión que ha demostrado la eficacia de estas confluencias (cuya fórmula, de paso, debería ser imitada en otros asuntos culturales, no precisamente pocos, necesitados con urgencia de soluciones similares) y de la que todo el mundo ha salido reforzado. Todos los portavoces de estas instituciones (la presidenta de la Junta, Susana Díaz, formalizó el pasado miércoles su última visita a la zona) han subrayado en sus declaraciones la enorme oportunidad que conlleva la declaración de la Unesco, sólo en lo que a promoción y turismo en Antequera y en toda la provincia de Málaga se refiere. Ahora bien, conviene recordar que el del Icomos, así como el previsiblemente dará hoy el Comité de la Unesco, vino en septiembre del año pasado condicionado a reformas concretas en el entorno (la adecuación del polígono industrial limítrofe y la revisión del proyectado museo de los Dólmenes para la reducción de su impacto ambiental) que necesitarán de más trabajo por parte de las instituciones públicas. Éstas ya ofrecieron soluciones suficientes (la modificación del polígono en el próximo PGOU de Antequera y la pérdida de altura consignada para el edificio del museo), lo que valió la aprobación definitiva del Icomos el pasado mayo. Pero todo apunta a que la alianza a tres bandas tendrá que mantenerse en el tiempo para que los Dólmenes sigan siendo merecedores de la catalogación de Patrimonio Mundial, dado que, además de las exigencias de Icomos, las mejores que admite el enclave son muchas más. En este sentido, el director del Sitio arqueológico, Bartolomé Ruiz, ya advirtió en una entrevista a Málaga Hoy que la Unesco tiene potestad para incluir un determinado bien patrimonial en su Lista Representativa pero también para sacarlo de la misma, a través de su deriva a la Lista de Bienes en Peligro. Y puso Ruiz el caso de la ciudad de Dresde, en cuyo centro histórico se construyó un puente que la Unesco desaconsejó por activa y por pasiva, como ejemplo paradigmático.

Los Dólmenes de Antequera ya son de todo el mundo, pero hoy se disponen a serlo un poco más. Como un libro abierto se ofrece a quien quiera sumergirse en el pasado a través de la piedra. No aprovechar la oportunidad será, cuanto menos, una tontería.

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