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Paco Pérez Gandul: a la cárcel por una novela

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Paco Pérez Gandul tuvo que ir a la cárcel por escribir una novela. Por exigencias del guión. Celda 211, la primera novela de este periodista nacido en Sevilla en 1956, está ambientada en Sevilla 2, pero para su adaptación cinematográfica eligieron la prisión de Zamora. Fue la primera cárcel que Paco Pérez vio en su vida. De Sevilla a Zamora. El camino a la inversa del que hicieron ilustres zamoranos como Agustín García Calvo o Fernando III, con distinto resultado.

Ni Arturo Pérez-Reverte, ni Camilo José Cela, ni Ignacio Martínez de Pisón, ni Antonio Gala, ni Manuel Rivas. Ninguno de los autores de novelas que fueron llevadas al cine ha visto tantas veces publicitado su trabajo literario como en el número de nominaciones a las que anoche aspiraba la película nacida de la imaginación de este periodista dedicado casi toda su vida profesional a la información deportiva. Y sin embargo, la productora de Celda 211 no lo invitó a la ceremonia de los Goya.

En su entorno dicen que ha sido una rabieta infantil de dicha productora, ofendida porque el autor de la novela no aceptó el plato de lentejas de los tres millones de las antiguas pesetas que le ofrecían por autorizar el traslado de la historia a Hollywood.

Paco Pérez no fue a los Goya, pero sí recibió el afecto solidario de muchos compañeros en la gala de clausura de los actos del centenario de la Asociación de la Prensa de Sevilla, celebrada en el Casino de la Exposición. A Carmen, su mujer, la madre de sus dos hijos, le debió recordar un premio obtenido por su marido cuando todavía eran novios. Se lo dieron en el Casino Bahía de Cádiz por algo que publicó en el periódico vespertino Nueva Andalucía sobre el Mundial de España 82. Donde triunfó, por cierto, un ex presidiario llamado Paolo Rossi, máximo goleador del torneo y delantero de la selección italiana que lo ganó.

El autor de Celda 211 es merecedor de otro Goya no incluido en el protocolo de la Academia. Usa sonotone y Carmen, su mujer, le lee los labios, es su esposa e intérprete. Una mujer tan importante en su vida como su madre, Rosario Gandul Secano, a quien le dedica una novela precedida por una cita de Jean-Paul Sartre.

Nunca había pisado una cárcel. “José María Asprón no me llevaba a los partidos de fútbol que los periodistas jugábais con los presos y los guardias civiles”. Su limitación fue la génesis de la historia. “Fue en una excursión en barco. Yo no oigo el mar, ni el motor del barco ni el aleteo de los pájaros. Tengo mucha capacidad de abstracción. Así surgió la historia, qué le pasaría a un funcionario que se desmaya en pleno motín. Lo demás vino solo. Y fue el mejor remedio contra el estrés”.

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