Pintura con alma rock

  • Mickey, uno de los grandes veteranos de la escena rockabilly malagueña, expone por primera vez, desde esta tarde en Drunk-o-rama, sus ensoñaciones de los años 50

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Miguel Ángel Martínez Rodríguez (Madrid, 1961), Mickey para quienes le conocen bien, ha hecho un largo viaje hasta su primera exposición. Drunk-o-rama muestra desde hoy el trabajo de este soñador, cuyo trabajo remite a la era dorada del rock and roll, época en la que se mueve su imaginación.

La suya es una historia de oportunidades desperdiciadas, pero de momentos muy vividos. Su único y último enganche con la vida es el dibujo. "Siempre he dibujado, desde niño" comenta Mickey en la barra de Drunk-o-rama. Hasta llegar a esta primera exposición hubo más, pero apenas han quedado huellas de su trabajo anterior. "Me marché de Málaga para estudiar Artes y Oficios en Madrid, pero en calle San Bernardo descubrí otra cosa. En mi clase había gente de la talla de Ana Curra y miembros de Los Pistones. La Movida me absorbió y formé parte de ella. Desperdicié las clases porque estaba más en las fiestas, las inauguraciones, los conciertos... Me hice muy amigo de Alberto García-Alix, de Eddie Clavo, de Víctor Coyote... Dibujaba cómics y vendía dibujos. Tomaba copas en un sitio y aprovechaba para vender mis láminas", rememora Mickey, de quien casi nadie recuerda sus trabajos para la revista Sur Express -uno de los grandes logros de la Movida- o sus carteles para bandas de los 80, o la decoración de locales malagueños como el Filo.

Nacido en Madrid, criado en Torremolinos, estudiante de arte de nuevo en Madrid, legionario en Canarias y Ronda, y un hombre algo perdido en sus últimos años de vuelta en Málaga, Mickey ha retomado la pintura, pasión que nunca ha desarrollado de un modo académico. "Todo el mundo sabe que dibujo, y tienen obras mías o chupas pintadas, desde Barcelona a Bilbao, pero no he llegado a cuajar nunca", dice un hombre que reconoce "que no me he tomado nada en serio nunca".

"Cuando vi de cerca las orejas al lobo me puse a pensar y a frenar", se sincera. Del "pozo", como él reconoce, ha salido y se ha agarrado al pincel. "He cogido ganas y he salido con un montón de ideas nuevas", asegura. "Mis cuadros están llenos de detalles de la cultura americana de los 50, de esa iconografía. Muestran, un poco, el lado oscuro del rock and roll. Cada cuadro me lleva unas tres semanas, y no están planeados, son imágenes que surgen de canciones que yo interpreto. También pienso en situaciones", explica Mickey, a quien su imaginación guía por un mundo pasado.

Lo próximo será una serie sobre los 60. "Soy el nuevo viejo artista que siempre quise ser".

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