El Pompidou consagrará su colección al arte contemporáneo

  • El centro cultural del Puerto prestará especial atención en sus exposiciones a los creadores actuales de los países mediterráneos

Mientras el Ayuntamiento sigue buscando fórmulas para asumir los gastos de la instalación del Centro Georges Pompidou Málaga en el Cubo del Puerto (vea la información de Sebastián Sánchez en la página 10 de este mismo ejemplar), una vez confirmada la evidencia de que la inversión necesaria será mucho mayor de lo apuntado inicialmente, la definición de los contenidos expositivos también sigue su curso. E, igualmente, parece que el resultado final tampoco será en este sentido similar a las primeras intenciones expresadas al respecto. Si el pasado 29 de noviembre, durante la solemne presentación del proyecto, el alcalde, Francisco de la Torre, señaló que las obras que acogería el Cubo pertenecerían tanto a los maestros de las vanguardias del siglo XX como al arte contemporáneo, fuentes cercanas al Centre Georges Pompidou de París (donde se trabaja desde hace meses en la selección de los fondos que se destinarán a Málaga) señalaron a este periódico que lo que el museo matriz tiene previsto enviar a su primera sede fuera de Francia es, exclusivamente, arte contemporáneo. De este modo, la colección permanente, que contará con setenta obras a distribuir entre tres salas, estará consagrada a creadores actuales con piezas, en todo caso, realizadas después de 1950.

La directora adjunta del Museo de Arte Moderno del Centre Georges Pompidou de París, Brigitte Léal, es quien trabaja en el diseño de esta colección, que se ya encuentra notablemente avanzado. Y, como anunció el alcalde, el director de la Fundación Picasso Casa Natal, José María Luna, participa en el proceso a modo de embajador de los intereses de Málaga. Ambos guardan un escrupuloso hermetismo al respecto, pero, según las fuentes consultadas por Málaga Hoy, la intención del centro parisino es convertir la sucursal malagueña en una especie de observatorio de la creación artística contemporánea en el Mediterráneo, por lo que prestará singular atención a artistas del norte de África, el sur de Europa y países como Turquía, Egipto e Israel (lo que puede entenderse como toda una estrategia de expansión). De cualquier forma, el proyecto artístico va mucho más allá de lo meramente expositivo y apunta a un Centro Pompidou Málaga especialmente volcado en la educación, con numerosos programas formativos dirigidos sobre todo a la juventud (la superficie reservada a los talleres en el proyecto arquitectónico así lo confirma) y con una naturaleza altamente participativa; es decir, no será un museo al uso en el que ver obras de arte, sino en el que aprender, crear, asistir a funciones de danza (parece que los impulsores tienen especial interés en este sentido), almorzar o tomar un café: pasar jornadas completas, en fin, en lugar de las consabidas visitas. Lo que no deja de representar, por otra parte, el ideal de cualquier museo.

Otra cuestión es lo que pueda esperarse de las exposiciones temporales y de los préstamos que el Centre Georges Pompidou de París esté dispuesto a realizar en este sentido (resultaba improbable, en todo caso, que el mismo estuviese dispuesto a desprenderse de sus Picassos, sus Modiglianis y sus Giacomettis durante el plazo mínimo de cinco años en el que la colección permanente se quedará en Málaga). Cabe recordar que la sede de Metz se inauguró en 2010 con una exposición, Masterpieces, que incluía obras de los maestros de las vanguardias del siglo XX procedentes del Pompidou parisino; y que la actual, Beacons, organizada con carácter de semipermanencia, presenta una selección de 18 piezas (procedentes igualmente de París) de artistas tanto del espectro moderno (Picasso, Léger, Miró) como del contemporáneo (Anish Kapoor, Frank Stella, Yan Pei-Ming). Pero, si episodios como éstos no se descartan, la principal apuesta para Málaga va a ser contemporánea. Si el alcalde señaló en su día que el Pompidou vendría a completar el discurso expositivo de la ciudad con obras de las vanguardias del siglo XX, todo apunta a que el hueco, salvo el omnipresente Picasso, va a seguir abierto.

Por otra parte, habrá que esperar para comprobar si el Pompidou presenta una competencia seria al CAC a la hora de desarrollar sus programas y atraer visitantes, una posibilidad que, a tenor de la tendencia mediterránea que quieren imprimir los impulsores, parece remota. Los museos en Málaga están condenados a entenderse. Eso les pasa por ser tantos.

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