Pundonor para triunfar

  • Los rejoneadores Bohórquez, Mendoza y Ventura estuvieron por encima del encierro de Castilblanco y dieron la cara en el festejo que cerró la feria

Termina una edición más de la feria taurina del Corpus y lo hace, como es tradicional, con una corrida de rejones y con el encierro propiedad de la casa, Castilblanco, que regenta José María González de Caldas, empresario del coso granadino. El primero y cuarto toros, que correspondieron a Bohórquez, al menos se dejaron con bondad pero sin alarde de fuerza; sin embargo, el lote de Diego Ventura, al igual que el primer toro de Pablo Hermosos de Mendoza, fueron mansos y distraídos, haciendo inmposible la faena; menos mal que los actuantes sacaron sus mejores armas y el público pudo disfrutar de momentos dulces. Una excepción agradable fue el quinto, que permitió a Mendoza lucir todo su esplendor como caballero rejoneador. Al menos, la de ayer fue una tarde donde el público se llevó un buen sabor de boca, aunque incompleto y donde los rejoneadores se justificaron con creces.

El único triunfo rotundo fue el del rejoneador Navarro en el quinto toro, el mejor. Sale con Estella, que corta al toro a la perfección en el castigo, pero Mendoza quiere una actuación lucida y recurre a Chenel en banderillas, dos en todo lo alto y espectacular corriendo al toro de costado con recortes y agilidad increíbles. De frente y rueda de espaldas con Caviar para clavar otras dos y salir con pirueta en la cara del toro. Cerró su actuaciónm con dos cortas volcándose y un par a dos manos muy meritorio a lomos de Pirata. El público ya estaba entregado. Menos ajuste y nula vibración tuvo su actuación en el segundo, un manso loco por irse a toriles y un auténtico marmolillo. Tras dos banderillas con Tiziano desiste, y lo intenta de nuevo con Espartano, otras dos a un toro que no quiere pelea. Tres cortas volcándose en un animal muerto en pie, y sainete con el rejón de muerte. Todo muy flojito.

A lo de Diego Ventura de ayer se le llama imaginación, ganas y oficio. Tuvo el peor lote, es decir, uno imposible, pero el pundonor del portugués hizo que vibrara el tendido. En el tercero todo lo hizo él, el toro era manso y parado, pero sacó todo su potencial con Nazarí y Morante en las cuatro banderillas, para rematar en las cortas con Ginés, bailando al caballo de forma espectacular. Pero aún más mérito y emoción tuvo la faena al sexto, un manso y parado toro en el que puso lo indecible, sobre todo montando a Distinto en banderillas, donde se la jugó por los adentros en la puerta de toriles y fue prendido de forma espectular. Remató con las cortas y un par a dos manos con alardes, pero falló con el rejón. No le sirvió ni que el presidente Mariano Damas hubiera echado el sobrero por ser manso su toro, ya que fue de la misma condición, y también podía haber cambiado al segundo y tercero si era por mansos.

Fermín Bohórquez estuvo clásico y sin concesiones a la galería en el primer toro. Templó con Rubia en el castigo y puso tres banderillas sin estridencias pero en buen sitio. Lo mejor, un par a dos manos con Huapango, para rematar con dos cortas muy reunidas a un toro ya parado. Mucho más variado y lucido estuvo en el cuarto, donde clavó dos banderillas muy de verdad con Sinfonía, pero lo mejor llegó con Dolido, en una monta espectacular y una forma de citar que caló en los tendidos, clavó al estribo y sin ventajas. Vuelve a sacar en las cortas a Huapango, pero el toro ya estaba parado y no colaboró, pese a lo cual puso un par a dos manos espectaculares. De no ser por el rejón, el triunfo y puerta grande los tenía asegurados.

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