Rancapino: "El flamenco no es vivir bien ni un negocio, tiene que doler"

  • Pedro Quiñones ha escrito la primera biografía sobre el cantaor, que actúa hoy en Madrid

Tiene 65 años de "fatiguitas" a cuestas, pero el cantaor Alonso Núñez Rancapino, que actúa hoy en Madrid, no sería quien es sin su "vida errante", la que le dejó "ronco de andar descalzo" y le enseñó que el flamenco es "algo tan grande" que "tiene que doler". En 2000 sufrió una parálisis facial, que puso a este sosias de Evo Morales "aún más feo", y en 2009 una trombosis cerebral, aunque él había tenido "la picardía" a comienzos de los 80 de grabar a fuego en su memoria los capítulos más jugosos de su vida, que contó durante dos años a Pedro Quiñones para la primera biografía que se ha escrito sobre él y que acaba de editar Bellaterra.

"El flamenco no es vivir bien, ni un negocio, tiene que doler. Yo llevo sufriendo mucho. Con el flamenco no se puede llevar buena vida, por eso cantamos con el sentimiento que cantamos", resume en una entrevista este "hijo y nieto de gitanos legítimos".

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