Rescatado el testimonio del último embajador británico en la Alemania nazi

El testimonio de Nevile Henderson, último embajador británico en la Alemania nazi, escrito en 1940 dos años antes de su muerte, sin conocer el desenlace de la Segunda Guerra Mundial ni el alcance del holocausto, ha sido rescatado ahora del olvido y publicado por primera vez en España.

"El fracaso de una misión. Berlín 1937-1939" es al mismo tiempo una crónica histórica de ese periodo y un exorcismo y justificación personal de Henderson tras fracasar en sus intentos de evitar la guerra mediante la llamada "política de apaciguamiento" promovida por el primer ministro británico Chamberlain, predecesor de Churchill.

Publicado inicialmente en 1940 por la editorial neoyorquina Putnam's Sons, el libro cayó en el ostracismo por no ser conveniente para la "imagen épica y heroica de Churchill" transmitida en Gran Bretaña tras la Segunda Guerra Mundial, ha explicado Antonio García Maldonado, director de la editorial Alfama, que ha editado ahora la obra.

La única traducción al español se editó también en 1940 en Chile y no tuvo casi ninguna repercusión en esos años de la posguerra en España, donde ahora llega dentro de una serie de cinco títulos que Alfama publicará en su colección Sputnik hasta 2009, cuando se conmemorará el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín.

García Maldonado conoció este libro cuando estuvo afincado en Bariloche (Argentina) y leyó que, antes de ser destinado a Berlín, Henderson había sido embajador en Argentina y acudía a esta ciudad a pescar, por lo que comenzó una ardua tarea para localizar los derechos de edición, en posesión de una editorial británica.

Henderson (1882-1942), a quien la prensa británica tildaba entonces como su "embajador nazi en Berlín", se jactaba de tomar decisiones sin consultar a su gobierno y mostraba sin tapujos su admiración hacia Goering, mientras que Hitler se refería despectivamente al diplomático como "el hombre del clavel" en alusión a su trasnochada elegancia.

"Si lo manejamos bien (a Hitler), creo que se tornará cada vez más pacífico. Pero si lo tratamos como un paria o un loco, probablemente le estemos empujando a serlo", advirtió en febrero de 1939 Henderson al Foreign Office, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico.

Cuando el embajador comprobó que "había dado al nazismo todo lo que le pidió y aun así no había podido evitar la guerra", y consciente de la cercanía de su muerte, aquejado de un cáncer de garganta, quiso dejar por escrito las razones de su actuación, aunque terminaría convertido en un "chivo expiatorio" por su propio país, ha añadido García Maldonado.

Otro de los valores del libro es, a juicio del editor, su "pureza" por haber sido publicado en 1940 y morir su autor sin conocer el resultado de la batalla de Stalingrado, el alcance del holocausto ni el desenlace de la guerra, por lo que está "escrito sin una visión retrospectiva, sino sobre el terreno y cuando estaba recién salido de su misión, sin saber nada de lo que ocurría".

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