Rittwagen exhibe en Tel Aviv una muestra de su pintura española

  • El artista malagueño protagoniza desde el pasado 5 de junio hasta el próximo viernes una exposición en la galería israelí Gina con una selección de 20 cuadros

El arte llama a veces a las puertas menos esperadas. El artista malagueño Jaime Rittwagen, popular por su estilo naif y la singular recreación paisajística y arquitectónica que acomete en sus cuadros, es el protagonista absoluto de una exposición que desde el pasado 5 de junio y hasta el próximo viernes se exhibe en la Galería de Arte Naif Internacional (Gina) de Tel Aviv. La muestra, según explicó el propio pintor, presenta 20 obras seleccionadas entre toda su producción con el denominador común de la temática española, y recrean, con su peculiar estilo, estampas coloridas de Barcelona, Madrid, Málaga y Sevilla. Aunque no pudo estar en la inauguración por motivos de agenda, Rittwagen se desplazará a la capital israelí el viernes para asistir a la clausura.

El interés que la galería, gestionada por un norteamericano, mostró por la obra del malagueño supuso para éste "un extraño motivo de sorpresa; al parecer, supieron de mis cuadros a través de las exposiciones que protagonicé fuera de España, en Ginebra y París, y pusieron especial empeño en contactar conmigo para invitarme". El primer encuentro, aún en la lejanía, ocurrió a comienzos de este mismo año "y el proyecto se gestó en unos meses, de manera muy rápida pero con mucha seriedad".

Rittwagen se muestra especialmente "ilusionado" por haber llevado su arte a un país "en el que han expuesto pocos creadores plásticos españoles; uno siempre sueña con que su trabajo goce de un reconocimiento importante en el mundo, y a veces este reconocimiento viene de donde menos te lo esperas. La galería Gina ha puesto todos los medios para hacer esta exposición, ellos han hecho todo el trabajo y su dedicación en esto supone para mí un motivo de satisfacción". Hasta el momento, Rittwagen no tiene elementos suficientes para emitir un balance de la muestra "porque no tengo mucha información al respecto; desde la galería me han enviado algunos recortes de prensa pero están escritos en hebreo, así que no puedo leerlos. Sólo me han servido hasta ahora los artículos del Jerusalem Post, que se publica en francés, y que han sido bastante elogiosos. De todas formas, imagino que el resto también serán positivos; de no ser así, no me los habrían enviado".

El malagueño encuentra así una recompensa especial a su dedicación artística, que le reporta motivos de alegría pero también algunos sinsabores: "Yo tengo mi propio estilo, que es lo más difícil: mi pintura es urbana, llena de vivencias personales y recuerdos, y esto hay quien lo aprecia, aunque también tengo mis detractores. Pero hago lo que me gusta, y eso es impagable: comencé con la abstracción, cuando me cansé de pintar manchas me decanté por el realismo pero lo encontraba frío. En lo naif me siento bien". Gustar en Israel no está al alcance de cualquiera.

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