Romero recurre a la "desconfianza" para justificar los despidos del festival

  • El director general del Festival de Cine Español dio ayer por cerrada la "reestructuración" con las destituciones de Parejo y Luque · El fracasado ciclo de conciertos 'Lunas de Gibralfaro' motivó la decisión

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El objetivo de la convocatoria era presentar en el marco de la Feria del Libro el volumen sobre el director y académico José Luis Borau La independencia como obsesión, escrito por Jesús Angulo y Antonio Santamarina, publicado por la Fundación José Luis Borau y ya presentado en la pasada edición del Festival de Cine Español de Málaga. Pero con la presencia del director general del certamen en el acto (junto a la presidente de la Fundación, Ana Arrieta, y el director en funciones del Área de Cultura, Óscar Carrascosa), la deriva informativa no pudo ir ayer a otro sitio distinto de los recientes despidos efectuados en el seno del mismo festival, y que desde el pasado jueves han afectado a quienes eran su director ejecutivo, Franjo Parejo, y su coordinador de producción, Antonio Luque. Preguntado al respecto, Romero pronunció la palabra "desconfianza" como marco desde el que empezar a detallar su versión de los hechos, nada desdeñable al tratarse de la mano que ordenó los despidos.

Romero insistió en que con la salida de Parejo y Luque el "proceso de reestructuración" al que él mismo había hecho referencia días antes se daba ya por "finalizado" e insistió en que "no va a haber más despidos". Después, desvinculó estos despidos a la situación económica del festival y aseguró que obedecen "a un determinado momento de desconfianza, a la falta de información sobre algunas gestiones y la toma de decisiones por parte de algunos miembros del festival". En concreto, Romero señaló un episodio como detonante: la organización, por parte del Festival de Cine, del ciclo de conciertos Lunas de Gibralfaro, previsto para este verano y cuya suspensión se anunció el lunes debido a la escasa venta de entradas. El director explicó que este certamen "se organizó sin mi conocimiento. Me lo encontré ya todo hecho, todos los contratos firmados y todo en marcha sin yo saber nada". Además, la iniciativa resultó ser un fracaso: "Para los cinco primeros conciertos sólo se habían vendido 34 entradas, y además no se habían encontrado patrocinadores". Así que Romero, quien aseguró que si tanto el alcalde como el nuevo Consejo de Administración se lo proponen seguirá en el cargo (su contrato al frente del certamen termina justo en los próximos días), aseguró que, de ser así, "las actividades del festival y del Cine Albéniz quedarán restringidas a lo cinematográfico. Ya hemos probado otro tipo de actividades para buscar otros medios de financiación y no ha resultado". Queda para la historia el Waupop, otro ciclo de conciertos que se iba a celebrar en el Albéniz el pasado marzo (con Cristina Rosenvinge en el cartel), igualmente al amparo del Festival de Cine y cancelado el día antes de la primera actuación también por la escasa venta de entradas.

Romero insistió en que la situación económica del festival no ha tenido que ver en estas destituciones. Así, afirmó que la organización espera cerrar el año con 2,4 millones de euros de ingresos, por lo que, teniendo en cuenta que el presupuesto era de 2,1 millones, "estamos dentro de las cifras establecidas". Además, afirmó que el festival no debe nóminas a ningún trabajador, ni fijo ni fijo discontinuo ni eventual, si bien esta semana "se está haciendo frente a los finiquitos de los contratos temporales". No obstante, admitió que "a veces hay falta de liquidez" porque el festival "sólo tiene tres fuentes de financiación: la venta de entradas, que no supone más de 70.000 euros; los patrocinadores, y los organismos públicos". Éstos dos últimos "están retrasando el pago, tardando incluso algunos de ellos hasta dos años en ingresar lo debido".

En cuanto a la auditoría de Intervención de la cuenta general de 2010, que resaltaba supuestas deficiencias de la normativa legal, Romero subrayó que fue aprobada el pasado 24 de abril en la junta general de la sociedad "sin ningún voto en contra" por parte de los consejeros. De hecho, en cuanto al gasto de 78.807 euros al que se aludía, explicó que la cifra corresponde a una factura que "pertenece al Teatro Cervantes, no a nosotros", al igual que otro cargo de 30.687 euros, lo que fue objeto de una reunión entre las dos sociedades en la que "se acordó una compensación". El festival se defiende: será cuestión de permanecer atentos a la pantalla.

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