Sintiendo la música

Muchos han sido los intentos de darle al videojuego un género netamente musical. Entre los más recientes destacan la saga Guitar Hero, que nos ofrecía la posibilidad de poner en pie conocidas canciones a la guitarra con nuestras propias manos, y Rock Band, que se atrevió directamente con toda una banda de cuatro componentes: guitarra, batería, bajo y solista. Sin embargo todos estos títulos compartían un denominador común, que consistía en un esquematismo conceptual que simplificaba las posibilidades del videojuego en un mero ejercicio de habilidad, agotado en la capacidad del usuario para pulsar la nota correcta en el momento adecuado.

Wii Music supone precisamente la respuesta evolutiva a ese estancamiento musical en el formato. Nos encontramos ante un juego innovador, de unas características tan complejas, desde un punto de vista conceptual, que desde su salida al mercado no ha dejado de ocasionar críticas dispares en el sector. Y es que, a pesar de haber sido englobado en el género musical, poco o nada tiene que ver con juegos como los mencionados, que por otra parte tan buenas críticas han cosechado hasta ahora. Wii Music apuesta por un concepto del género musical mucho más allá de lo hasta ahora conocido, y lo hace en una búsqueda elaborada de lenguajes que acerquen la música al público general de la misma forma en que los músicos la sienten, interiorizando conceptos como el de tono y ritmo, y permitiéndonos dar rienda suelta a nuestro instinto creativo sin necesidad de complejas explicaciones estructurales.

Las indicaciones se nos ofrecerán una vez que al inicio del juego nos reciba un tutorial, que nos explicará las cuatro formas en que se pueden tocar los distintos instrumentos (percusión, cuerda frotada, cuerda pulsada y viento) y las nociones básicas del juego, como el uso de los Be-Nitos, unas notas que aparecerán en la parte inferior derecha de la pantalla y nos marcarán el ritmo de las melodías. Tras éste, tres modos hacen del juego una experiencia realmente completa: el primero es Clases, que nos descubre mediante tutoriales los entresijos del uso del wiimote, el nunchuk y la wii balance board con los distintos instrumentos; en el segundo, Minijuegos, se encuentra la zona más lúdico-festiva e intrascendente, donde podremos elegir entre dirigir los tiempos de ejecución de una orquesta moviendo a nuestro antojo el wiimote (con crítica final de nuestro maestro de ceremonias incluida), tocar melodías agitando los mandos como campanas o responder divertidas preguntas sobre música, en las que nos obligarán a desarrollar nuestro oído musical para averiguar, por ejemplo, qué instrumento está desafinando en una banda, o en el extremo de lo connotativo, cuál de una serie de melodías ofrecidas representa una caries.

Pero si hay una estrella entre las opciones de Wii Music es claramente el modo Improvisación. En él podremos elegir entre distintas melodías (hasta 50, que se irán desbloqueando conforme avancemos en los marcadores) de distintos estilos (clásico, pop, oriental e incluso música de videojuegos) y escoger uno de los 60 instrumentos disponibles para interpretar nuestra obra. No sólo podremos elegir estas variables, sino también alterar el tempo y cada uno de los elementos del sistema musical: melodía, armonía, percusión.

Una vez estemos interpretando podremos elegir entre un modo marcado, en el que aparecerán las notas en los momentos en los que tendremos que tocarlas, y un modo libre, en el que podremos tocar al ritmo que queramos sin que la melodía suene mal. Opciones que multiplican nuestra libertad prácticamente hasta el infinito, en nuestra capacidad de generar un número ilimitado de variaciones.

Por si esto fuera poco, en este modo podrán jugar hasta cuatro personas a la vez, en casa o a través de internet, eligiendo cada jugador un instrumento distinto. De esta forma podremos crear una melodía realmente única, personalizada, que posteriormente podremos intercambiar por internet con nuestros amigos o grabar en la memoria de la propia Wii, con capacidad para cien piezas distintas. Este modo es el que realmente hace de Wii Music un juego único, especial, que da el primer paso para distanciarse del concepto de la mecánica de tocar una melodía preestablecida para no ser eliminado.

En la vanguardia del sector, Wii Music pretende abrir el camino de lo que puede ser el género musical del futuro: una nueva forma de acercarse al mundo de la música, alejada de la aridez teórica de las clases de solfeo.

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