El Teatro Cervantes y el Festival de Málaga tendrán dos directores

A pesar de que la dimisión de Salomón Castiel de la dirección del Teatro Cervantes y del Festival de Málaga cayó como una bomba la pasada semana, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se mostraba ayer tranquilo. "A Salomón aún le quedan tres meses al frente de la dirección" y, según el regidor municipal, no hay por qué resolver por la vía de urgencia su sucesión. Sin embargo, tanto en los medios de comunicación como entre bambalinas, las especulaciones no cesan. Lo que sí parece tener claro el Ayuntamiento es la división de los cargos, es decir, que se nombrarán dos directores, uno para el Teatro Cervantes y otro para el certamen cinematográfico que afrontará en 2009 su edición número 12.

De la Torre afirmó ayer que "lo normal" es que sean personas diferentes las que se encarguen de los dos puestos ocupados por Salomón Castiel, pero precisó, no obstante, que es un asunto que "se verá". El alcalde de Málaga aseguró no tener aún ningún candidato para ocupar el lugar que Castiel dejará vacante por tener "retos personales pendientes y fundamentalmente familiares", según él mismo anunció en una misiva el pasado 29 de mayo. Y a pesar de que De la Torre le ofreció seguir vinculado al Ayuntamiento en estos campos, Castiel confesó en una entrevista a este periódico que "cuando uno se va de un sitio, se va".

Aunque quedan aún muchos asuntos por resolver en el seno del Consistorio, para Salomón Castiel termina una etapa de 13 años de trabajo como uno de los principales gestores culturales de la ciudad. "Quizás mi decisión parezca un poco sorprendente, pero soy una persona a la que le gusta cambiar de trabajo, me gustan los retos profesionales. Es una manera de sentirse joven", explicó el pasado jueves el director del Teatro Cervantes, que se mostró sumamente tranquilo por su futuro profesional.

Estar al frente le ha valido el apoyo de muchos pero también la crítica. No obstante, Castiel aseguró que ni las peticiones de cese por parte de Izquierda Unida, ni las acusaciones de opacidad en su gestión -sobre todo en cuestión de personal- del PSOE han tenido nada que ver en su decisión de dejar los mandos. "Me voy con la satisfacción de dejar los deberes hechos y lo mejor ha sido lograr que los malagueños se hayan implicado en los dos proyectos, que los hayan hecho suyos", defendió Castiel. Aún habrá que esperar para ver la fumata blanca.

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