Tiempos navideños y de reflexión

  • El concierto navideño de este año contó en el Cervantes con Tchaikovsky y las voces blancas de la Escolanía Santa María de la Victoria en conjunción con los maestros de la Orquesta Filarmónica de Málaga

Corren malos tiempos para la palabra. El hablar con propiedad y coherencia se aleja poco a poco de lo cotidiano, y mucho más si ya por derivación pensamos en el hermoso arte de contar historias. El cuento ya no se narra, se lee o lo leen los más afortunados. La era digital deja atrás a los narradores y sustituye la calidez de la voz humana. Ciertamente, en el concierto de anoche no se sabe dónde situar un ilustre cuentacuentos, una escenificación alegórica de la historia y mucho menos si se hubiese apostado por la producción completa con ballet. Pero claro, esto último es demasiado pedir no sólo por las limitaciones de espacio sino porque con la hermana más pobre de las artes pocas cuentas se quiere.

La velada se programó sobre la música que en su día compuso el genial Tchaikovsky para el ballet en dos actos Cascanueces, aunque es curioso reseñar que la suite orquestal o la pieza elaborada para ser tocada por orquesta y no para la representación escénica, fue prevista a lo largo de la propia composición. El maestro Ceccato optó por la primera propuesta y lógicamente se realizó un breve descanso, por cierto, antes de lo reseñado en el programa.

La verdad fue que los maestros de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM), se prodigaron en ofrecer una eficiente ejecución de la pieza. Recordemos que en el mercado existen numerosas versiones dirigidas por grandes directores que aplican su sello personal. En nuestro caso, la versión se acercó más a los sinfónico de la batuta de Previn y se alejó de la sutileza de Ozawa que a mi entender posee mayor riqueza en su globalidad. Sin embargo, los tiempos fueron correctos y el concepto global de la expresión de la obra fue acertado. Claro ejemplo de esto último lo tuvimos en la segunda parte principalmente en el conocido Pas de deux: por un lado la Intrada en manos de los violonchelos que evidenció un interesante y dinámico lirismo grupal a pesar los titubeos en la progresión de floreos iniciales del pasaje; por otro la Danza del hada Golosina de magnífica matización y tempo general con cierta acelaración en el interludio solístico. Además, la breve intervención de la Escolanía de Nuestra Señora de la Victoria en el Vals de los copos de nieve quedó bastante lucida y brillante como cabía esperar.

Pero atención. Llegados a estas alturas del curso toca evaluar y replantearse si se cumplen los objetivos para con una orquesta de gran calidad (si realmente se desea). Para ello hay que empezar a limar muchas sutilezas importantes y que pienso que podrán realizar. Tomemos como propósito para el año entrante que haya mayor cohesión en la articulación de la cuerda en lo más evidente (regulación de los arcos y ejecución de los golpes de arco en la mismo sitio y no en donde cada cual observe) y por supuesto, algo más de afinación en las trompas para no deslucir pasajes como el Vals de las flores. Confiemos en perseguir el avance. Felices fiestas.

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