Vanguardia y clasicismo en el debut de Antonio Najarro al frente del Ballet Nacional

  • Desde mañana al 1 de abril, el Teatro de la Zarzuela de Madrid acogerá dos montajes diferentes

Lo transgresor y lo clásico se unen en la nueva producción del Ballet Nacional, un espectáculo que combina dos montajes, Ángeles Caídos y Suite Sevilla, en la primera propuesta de Antonio Najarro al frente de esta compañía, de la que fue nombrado director el pasado abril. Desde el próximo jueves y hasta el 1 de abril, el Teatro de la Zarzuela de Madrid acogerá en sesión doble estas dos funciones que miran al flamenco desde dos perspectivas y que, según señaló Najarro ayer en la capital, mostrarán "claramente" lo que será su "línea de trabajo" en el Ballet Nacional de España (BNE).

El primero de estos montajes, Ángeles Caídos, se estrena por primera vez y reúne el trabajo de seis coreógrafos distintos, que juntan sus talentos en una obra ideada, escrita y dirigida por Hansel Cereza, artista vanguardista y multidisciplinar, con más de 30 años de experiencia y miembro del equipo fundador de la compañía Fura dels Baus. "La obra se inspira en el mito de los ángeles caídos, esos seres sobrenaturales que podrían habitar entre nosotros, y a su vez es un homenaje a la película Cielo sobre Berlín de Win Wenders", destacó Cereza durante la presentación de la función. Ángeles Caídos invita al Ballet Nacional a artistas ajenos a la compañía, como son los coreógrafos Javier Latorre, Rubén Olmo, Manuel Liñán, Rocío Molina, Olga Pericet y Rafaela Carrasco, así como a la cantaora Argentina.

Por su parte, Suite Sevilla, el segundo montaje, muestra una visión más clásica de la danza, en un espectáculo que nació como una propuesta que el guitarrista Miguel Rivera hizo a Najarro, sugiriéndole una representación a partir de la música original de Rafael Riqueni.

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