Wenders desconcierta en Berlín con un James Franco en 3D

  • El alemán protagoniza la jornada con la historia de un escritor que alcanza el éxito

El director alemán Wim Wenders desconcertó ayer en la Berlinale con Every thing will be fine, interpretada por un James Franco minimalista y rodada en 3D por puro amor a esa técnica, mientras que la sección a concurso se limitó a mostrar la Rusia desmantelada de Pod Electricheskimi Oblakami, dirigida porAlexey German.

El filme de Wenders, incluido en la sección oficial pero fuera de competición, llevó por segunda vez a la 65ª edición del festival a Franco, unos días después de presentar junto a Nicole Kidman el filme Queen of the Desert, de Werner Herzog.

Con Wenders, Franco ya no es el galán acaramelado de la reina entre las dunas, sino un escritor que alcanza el éxito tras un accidente en que muere un niño, uno de los dos hijos de la mujer a la que interpreta Charlotte Gainsbourg.

Nada en la cinta parece justificar el uso del 3D, un formato que años atrás emocionó pero que ahora se percibe más bien como una incomodidad salvo en películas de acción, fantasía o documentales, como los filmados por el mismo Herzog o la mágica Pina de Wenders, estrenada en la Berlinale en 2011. "El 3D engrandece todo, también los sentimientos", afirmó Wenders, decidido a defender esa opción.

La competición, reducida ayer a una cinta, fue más bien de trámite. La película dirigida por el ruso Alexey German presenta una muy hermosa puesta en escena y fotografía, pero resulta reiterativa en cuanto al guión. Se desarrolla entre gigantescas esculturas abandonadas de Lenin, grúas y paisajes posindustriales asimismo desmantelados, por los que deambulan personajes como un inmigrante que carga un enorme magnetófono estropeado, a modo de maleta, o los herederos de un oligarca muerto.

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