Literatura La novela negra introduce al lector en los entresijos de la investigación policial

Los asesinatos sí son para el verano

  • La novela policiaca, que según los expertos tiene la virtud de entretener y aliviar angustias, es la mejor opción para muchos lectores ociosos que intentan reencontrarse con la literatura en sus vacaciones

La novela policiaca es, pese a la realidad sombría y a los hechos espeluznantes que a veces describe, la lectura por excelencia de los días de vacaciones, y es que, según los expertos, tiene la virtud de entretener, enganchar y también de aliviar angustias.

"Hay que hacer sufrir al público lo más posible", decía el maestro del suspense cinematográfico Alfred Hitchcock, pero también preconizaba que había que "darle placer... el mismo placer que sienten cuando se despiertan de una pesadilla".

Lo que hace que, por regla general, la novela policiaca actúe como relajante es que "por muy horrible que sea lo que cuenta, uno sabe que siempre acabará bien, que se vencerá al mal y que todo volverá a estar en orden", explica Angela Esser, portavoz del Syndikat, la asociación de autores de este tipo de obras de lengua alemana.

"Una novela policiaca es una narración que crea un miedo que luego deberá aliviar", escribió Thomas Narcejac, uno de los componentes del dúo de autores Boileau-Narcejac, de nacionalidad francesa y fallecidos en la última década del siglo XX. Una de sus novelas, D'entre les morts (1954), fue adaptada para el cine por Hitchcock bajo el título Vértigo.

Pero el relato debe mantener una distancia respecto al horror que describe, "de otra manera -escribía Raymond Chandler en su ensayo sobre el género El simple arte de matar- sólo los psicópatas querrían escribirlo o leerlo". Este distanciamiento es lo que hace que muchas novelas policiacas, sobre todo las clásicas, puedan disfrutarse como un juego de enigmas.

El género tiene un fuerte componente lúdico y por ello cada vez son más numerosos los festivales dedicados a él, como la Semana Negra de Gijón en España, el Festival del Crimen de Múnich o las crime parties del mundo anglosajón, que incluyen a veces escenificaciones de asesinatos que hay que resolver.

La lectura de la novela policiaca y de sus variantes, la novela negra, la de espionaje y el thriller, resulta, por otra parte, más fácil de abordar, y por ello es más propia de las vacaciones.

"Los periodos en que más se lee es en vacaciones, donde no hay otras distracciones como la televisión, o cuando hay mal tiempo -explica Esser-, pero en la playa lo que no apetece leer es Fausto".

No obstante, hace ya tiempo que la novela policiaca ha dejado de considerarse un arte menor y hoy día se ha convertido en uno de los mejores vehículos de análisis y crítica social.

Según una reciente encuesta sobre los lectores de novela negra de dos sociólogos franceses, Annie Collonald y Erik Neveu, que fue objeto de una reseña en Le Monde Diplomatique, "los lectores quieren historias de la vida real, del entorno social contemporáneo, que no encuentran en la 'novela blanca' elitista y egocéntrica".

Las novelas negras, sobre todo las que se escriben hoy día en los países escandinavos, satisfacen "al lector naturalista que hoy encuentra en estas obras el reflejo del nuevo universo criminal: las mafias del Este, la prostitución, la droga, la inseguridad creciente", comentó Norbert Spehner, experto franco-canadiense del género.

Pero el interés de la novela policiaca va más allá de lo sociológico, y lo psicológico, puede ser, según la enciclopedia Hachette, metafísico: "Nos hace enfrentar nuestra propia muerte y nos permite domar el miedo, nos permite interrogarnos sobre la doble naturaleza del hombre que se debate entre la virtud y el vicio". Prueba de ello es que la novela policiaca para niños y adolescentes tiene cada vez más éxito y en algunos países es objeto de estudio en los colegios.

"Se puede uno preguntar si es razonable que existan novelas policiacas para niños, que el universo del crimen tenga un lugar en la literatura infantil", comenta en un estudio sobre este tipo de obras la profesora de la Universidad de Paris X-Nanterre Claude Hubert-Ganiayre. Y contesta: "La novela policiaca responde a muchos fantasmas de la infancia, la atracción por lo secreto, el miedo a la muerte, a la noche, la rebelión ante la injusticia de la fatalidad". Responde también, como los cuentos infantiles clásicos, al placer agridulce de pasar miedo.

Además puede, como esos cuentos, ayudar al desarrollo, pues también trata de "aventuras que son como la búsqueda de uno mismo, como un viaje iniciático", dice la profesora. Esto se puede aplicar también al género policiaco para adultos. "Lo que busco es la verdad", decía Georges Simenon, el escritor que hizo entrar a este género en la literatura noble.

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