Una casa para el sol y la sombra

  • El Centro de Arte de la Tauromaquia celebró ayer su puesta de largo con un acto multitudinario Su embajador, Cayetano Rivera Ordóñez, presentará el proyecto en Nueva York

Hay toda una declaración de intenciones en una gala presentada por Anne Igartiburu: seguramente no hay argumentos más sólidos para demostrar que se va en serio. La televisiva figura ejerció ayer de maestra de ceremonias en la presentación del Centro de Arte de la Tauromaquia - Colección Juan Barco, el equipamiento que, en virtud del empeño de la Diputación provincial, está ya instalado en la antigua sede del Patronato de Turismo en la Plaza del Siglo y que abrirá sus puertas al público definitivamente el próximo 6 de marzo. Una amplia representación de la vida malagueña en su vertiente institucional (con el presidente de la Diputación, Elías Bendodo, y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, a la cabeza), cultural y social (con especial protagonismo de toreros, ganaderos, empresarios y amantes de la lidia) se dieron cita en un acto que se distribuyó en dos sedes: la primera parte transcurrió en un Teatro Echegaray que se quedó pequeño para asentar a tanto invitado, y la segunda aconteció en el cercano CAT (así llamado el centro en su calidad acrónima) con el fin de que los ilustres testigos pudiesen admirar el legado in situ. Ambos emplazamientos estaban conectados por una cinematográfica y larguísima alfombra que recorría todo el pavimento, calle Granada incluida, para divertimento de quienes tapeaban por la zona, de color albero en lugar del consabido rojo, en una pasmosa demostración de amor por el detalle.

Entre tanto invitado, los ojos estaban puestos en Cayetano Rivera Ordóñez, quien pocas horas antes había confirmado su reaparición en la próxima Goyesca de Ronda. El diestro, embajador internacional del CAT, manifestó su "orgullo" por la responsabilidad y anunció que una de sus primeras tareas en este sentido será la próxima presentación del centro ayer inaugurado en el Club Taurino de Nueva York, cuyos responsables se encontraban también en el Echegaray. Después de una apertura a cargo de la Camerata Clásica de Málaga (con obras de Falla) y del consabido discurso institucional, Rivera Ordóñez recordó que la colección de Juan Barco incluye más de tres mil piezas (de las que se exponen en el CAT cerca de trescientas) entre obras de arte (de creadores tan eminentes como Picasso, Goya, Dalí y Benlliure), trajes de luces que vistieron legendarios toreros, útiles de la fiesta, enseres y diversos objetos: "En un grabado de 1573 podemos cómo se desarrollaba un festejo taurino, pero no en España, sino en Alemania. Gracias a este museo podemos aprender que también se celebraban enfrentamientos con los toros en Londres, y hasta en la Plaza de San Marcos en Venecia", apuntó Rivera Ordóñez para dar cuenta de un material que abarca en su narración expositiva desde los orígenes mitológicos de la tauromaquia hasta la inspiración que ésta ejerce en el presente.

El mismo Juan Barco, gran protagonista de la noche, y artífice de la colección ahora ganada para Málaga "gracias a un encuentro que mantuve con Elías Bendodo en la Taberna del Alabardero de Sevilla, y que terminó con un apretón de manos", explicó que el CAT nace "con la intención de unir lazos entre la tauromaquia y la cultura. No sé si la situación de los toros es ahora buena o mala. Imagino que hace cien años los aficionados se preguntaban lo mismo. Lo que sí sé es que la tauromaquia ha inspirado e inspira a los más grandes genios, y eso hay que aprovecharlo". El coleccionista apuntó que a menudo "me preguntan por qué me decanté por Málaga. Y siempre respondo diciendo que la tauromaquia genera siempre mucha cultura a su alrededor, y que por eso este proyecto necesitaba un contexto multicultural. Málaga es, en este sentido, ideal". Pues eso. Ahora, suerte y al quite.

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