El cine de prestado

  • El Festival Punto de Vista (Navarra) publica un estudio de Antonio Weinrichter sobre el cine de 'metraje encontrado'

Tres libros avalan a Antonio Weinrichter, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, programador y crítico cinematográfico, como nuestro máximo especialista en los cines de no-ficción. Si en su ya indispensable Desvíos de lo real acometía la labor, pionera en España, de sistematizar y organizar las distintas modalidades del cine documental y sus derivas a lo largo de la historia, La forma que piensa venía a arrojar luz sobre los diferentes acercamientos al cine-ensayo, formato cinematográfico eminentemente moderno que, "superando los límites del debate histórico sobre la evidencialidad, mezcla sin pudor material factual con un punto de vista personal, elementos narrativos ficcionales, reflexiones argumentativas y manipulación retórica de material de archivo".

Lógica prolongación de su campo de intereses y fruto de las investigaciones para su propia tesis doctoral, este Metraje encontrado se especializa en ese cine de archivo que construye su discurso a partir de la apropiación, el ensamblaje (el bricolaje, como lo llama Zunzunegui) y la interrelación de materiales encontrados o de diversas procedencias dispuestos para dialogar, reflexionar y crear su propia forma de sentido a través del montaje.

Como ya es habitual en todos sus trabajos, Weinrichter nos introduce y pone al día en el ámbito de los estudios críticos sobre el tema, perfilando y matizando conceptos, delimitando fronteras, para proponer un recorrido histórico-teórico por el compilation film en las prácticas documentales más ortodoxas o por el found footage en aquellas otras más cercanas al ámbito experimental.

Atravesamos así la práctica del reciclaje en el cine comercial (con hitos que van de Hiroshima, mon amour, de Resnais, a Dreamers, de Bertolucci), el documental de compilación al servicio de la propaganda bélica norteamericana, con la escuela de montaje soviética, con el caso de Noche y niebla (1955), el nuevo documental norteamericano (Emile de Antonio) y la compilación moderna, amplio apartado por el que desfilan autores como Baldwin, Andersen, Hammer, Rappaport, Godard, Farocki, Forgács, Mekas, Guerin, Berliner o Rosenblatt, títulos de referencia como Atomic Café, Tribulation 99, Los Angeles plays itself, History lessons, Rock Hudson's home movies, Histoire(s) du cinéma, Videogramas de una revolución, Hungría privada, Reminiscencias de un viaje a Lituania, Tren de sombras, Nobody's bussines o Humans remains, y diferentes modalidades de reutilización de materiales a partir del desmontaje ideológico, el cine comercial como repertorio, la imagen institucional, la imagen privada o la autodocumentación.

El found footage film ocupa la segunda parte del libro, decididamente volcada a los trabajos experimentales, a mitad de camino entre el collage y ciertas prácticas artísticas de vanguardia, de Joseph Cornell, Bruce Conner, Alberto Grifi, Ken Jacobs, Martin Arnold o Matthias Muller.

Una minuciosa bibliografía comentada sobre el ámbito y una no menos extensiva filmografía internacional ordenada cronológicamente ponen el colofón a un volumen que se nos antoja ya tan indispensable como los anteriores trabajos de Weinrichter.

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