"Lo de antes no cuenta. Sólo vale el momento presente"

Tiene 43 años y, no sólo no los oculta, sino que lleva muy a gala, como dicen los mayores, aquello de "peinar canas".

Ésa es la imagen con la que ha regresado Sergio Dalma al mismo panorama musical que, hace dos décadas, le recibía a ritmo de su primer éxito de ventas, Esa chica es mía. Después, otros títulos como Bailar pegados o Ave Lucía le fueron consagrando como el solista de voz desgarrada que cuenta ya con tres generaciones de seguidores.

Con estos antecedentes no es de extrañar que, desde el principio, A buena hora haya sido un nuevo punto y seguido en el camino de un hombre padre de un hijo, Sergi, nacido de su matrimonio, en 1994, con la modelo Maribel Sanz.

Desde su separación, cuatro años después, sólo es su faceta artística la que le lleva a ocupar portadas de las revistas. Un camino que piensa seguir… mientras el cuerpo aguante.

-Acaba de lanzar este disco, después de tres años sin grabar, y ya se ha situado en los primeros puestos de las listas de ventas… ¿Cuál es el secreto?

-Desde luego, hemos empezado muy bien. Cuando uno se esfuerza con cariño, tarde o temprano, se llega. Yo tengo la costumbre, entre un álbum y otro, de dejar transcurrir un tiempo. Lo he practicado siempre porque pienso que es algo bueno. Además, lo de antes no cuenta. Sólo vale el presente.

-¿Cómo es el Sergio Dalma con el que hablo? ¿Se nota diferente al de antes?

-Bueno, soy un señor con más experiencia que sigue cantando temas de amor y desamor pero con más vivencias. Mi estilo es ahora más minimalista, más desnudo e intimista que en anteriores etapas. Al principio tenía un público más adolescente. Alguna de esa gente ha crecido y, para ellos y por ti mismo, hay que evolucionar acorde a tu edad.

-¿Le preocupa más mantener sus seguidores de antes o ganar nuevos adeptos?

-Existen unos admiradores naturales que tengo que seguir cuidando, pero eso no significa que no me agrade ver a chavales jóvenes en mis conciertos.

-¿Cuál es el proceso para seleccionar su repertorio? Porque en usted pesa más el intérprete que el autor, ¿no?

-Así es. No suelo incluir nada mío porque lo que encuentro es mejor que lo que yo pudiera aportar. Son temas que parecen trajes a medida. Tienen que despertarme algo porque, sólo si a mí me mueven algún sentimiento, será más fácil transmitirlo.

-A estas alturas de la película estoy convencido de que no es el dinero la razón por la que se mantiene en activo y con tantas ganas, ¿cuál son entonces sus motivaciones?

-La vocación es tremendamente importante. Ésta es mi actividad y mi hobby y, haber unido ambos aspectos, me hace sentir un privilegiado. Estoy disfrutando mucho.

-Nadie lo diría… ¿No sufre usted demasiado?

-¿Cómo?

-Se lo pregunto por sus recién estrenadas canas…

-Eso es señal de que estamos vivos, ¿no? Prefiero mostrarme como estoy porque me encuentro a gusto así. Desde fuera, estas cosas se notan enseguida.

-Se le suele ver optimista pero, como es lógico, también tendrá su carácter, ¿no?

-Claro, lo que pasa es que me parece que nuestra misión es el ocio. Los demás también tienen sus problemas y no voy a llevarles además los míos. Esos debo resolverlos en mi casa.

-Hubo un momento en el que tuvo a la prensa del corazón muy pendiente suya y salió muy airoso centrando de nuevo el interés sobre su carrera. ¿Qué técnica utilizó para reconducir la situación?

-Lo lógico es que a los medios los tengas en tu camino porque para eso son las vías para dar a conocer mis proyectos. Nunca les he dado la espalda aunque, de todos modos, mi vida no interesa. De lo que tienen que hablar los periodistas es sobre mi profesión.

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