Más espectadores y recaudación: el teatro vive un momento dulce

  • Análisis del buen estado de salud de las artes escénicas en España, según explican algunos de sus protagonistas

El teatro, "refugio de la verdad" para el dramaturgo Juan Mayorga, vive en España un momento dulce, con más espectadores y mayores recaudaciones en los tres últimos años, una situación que, todo parece indicar, tendrá continuidad y que contrasta con la menos feliz que atraviesa el cine.

Entre 2005 y 2007, según datos del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem) del Ministerio de Cultura, las dos ciudades que acaparan la cartelera teatral española, Madrid y Barcelona, han visto cómo sus plateas registraban un 5,66% y un 16% más de espectadores, respectivamente, y cómo las taquillas crecían en un 8,54% y un 26%.

En el caso de Madrid, destaca Jesús Cimarro, presidente de los productores teatrales de la capital y vicepresidente de la federación estatal, los porcentajes son muy superiores, al no estar incluidos los musicales que, en la última década, tanto público han llevado a los teatros. "Se superan y mucho -insiste- los porcentajes de Barcelona".

El último Anuario de Estadísticas Culturales, editado por Cultura en base a la información facilitada por la SGAE, cifraba en 13.425.000 los espectadores que tuvo el teatro en 2005, y en 160.844.000 euros la recaudación. A partir de ese año, la Sociedad General de Autores y Editores no ha hecho públicos más datos.

Otro síntoma de la buena salud de ese arte "definitivo, nunca viejo", que es el teatro, en palabras de Juan Mayorga, uno de los grandes triunfadores en la última edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, es el incremento progresivo de la recaudación por derechos de autor.

El año pasado, según los datos facilitados por la SGAE, la dramaturgia nacional recaudó 14.484.898 euros en concepto de derechos de autor, un 2,5% más que en 2006, en el que fueron 14.136.624.

El aumento fue considerablemente mayor, advierten desde la SGAE, en el caso de la dramaturgia extranjera, con unos ingresos en 2006 de 1.184.093 euros, que en 2007 se situaron en 1.934.104.

"Sí, sin ninguna duda, el teatro vive un buen momento", asegura el actor Juan Echanove. "Siento -interviene Mayorga, que tiene cuatro títulos en cartel en estos momentos- que hay un creciente prestigio y una mayor atención" hacia la escena. Tan optimista panorama contrasta con las cifras negativas que, año tras año, viene arrojando el cine, que en 2007 perdió cinco millones de espectadores, según el Ministerio de Cultura.

"El cine va a desaparecer como arte social, como lugar de encuentro". Es el pronóstico de Eduardo Vasco, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), que advierte del "gran auge" de "todas" las artes escénicas representadas en vivo. "No sólo del teatro, también de la música, la danza, el circo..."

Echanove habla del "cansancio" que provocan en el espectador "formatos repetidos en cine y televisión" frente al carácter "único" del teatro. "Cada representación -comenta el actor- es única, irrepetible". "La gente quiere ver espectáculos en vivo, historias que le conmuevan", apunta Jesús Cimarro, que enumera otras muchas causas para explicar el auge de la escena española. "Las programaciones son cada vez más interesantes, más arriesgadas y, ante todo, se ha conseguido una mayor calidad de los espectáculos", tanto públicos como privados.

Juan Mayorga reflexiona sobre la crisis del cine -"cada día se puede ver mejor cine en casa y en las mejores condiciones"- o de la música grabada -"la gente acude a los conciertos en vivo"- y dice que, frente a esa realidad, el teatro habla al espectador de cosas que le interesan, "le planteamos preguntas a las que sólo puede obtener respuesta en una sala".

"El teatro -continúa el dramaturgo- no es un arte viejo. Es un arte definitivo, extraordinariamente elástico y aunque pueda parecer débil, frágil, sabe reaccionar con rapidez. Lo hemos renovado una y otra vez, y continuaremos haciéndolo, pero su esencia, unos seres humanos representando una ficción ante otros seres humanos, nunca cambiará".

Hay otro factor que para Cimarro, empresario del madrileño Teatro Bellas Artes, ha contribuido a tan optimista panorama, y es la incorporación de las nuevas tecnologías. "Ya no es necesario -comenta- hacer cola ante la taquilla para sacar una entrada. Se puede hacer desde casa por teléfono o a través de internet".

Además, y aunque todavía queda mucho por hacer, los viejos teatros se han restaurado y presentan mejores condiciones tanto para el espectador como para quienes salen a escena. Sin contar Madrid y Barcelona, ya hay casi 1.400 por toda la geografía española. "Cuantas más salas haya más posibilidades habrá para que la gente acuda al teatro", añade el empresario.

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