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"El flamenco no es más flamenco desde que se declaró Patrimonio Mundial"

  • La coreógrafa gaditana regresa este sábado a la plaza de toros de la Malagueta con 'Voces', un montaje "clásico" donde rinde homenaje a Paco de Lucía, Camarón y Morente, entre otros

El 26 de febrero de 2014 fallece Paco de Lucía. Algeciras, España y el mundo entero lloran su muerte. La pérdida de uno de las mejores -si no el mejor- guitarrista del país afecta profundamente a Sara Baras. "Con este dolor no podía hacer otra cosa que Voces. Necesitaba buscar una conexión con el maestro sin sentir esa pena, necesitaba sentirlo cerca", confiesa la bailaora gaditana al otro lado del teléfono, escasos minutos después de salir de la consulta del pediatra con su hijo a cuestas. El espectáculo que presenta Baras el próximo sábado a las 22:00 en la plaza de toros de la Malagueta nace de la necesidad de agradecer a su maestro algecireño, junto a otros muchos "grandes" como Enrique Morente o Antonio Gades, lo que le han enseñado: "sensibilidad, técnica y en última instancia humanidad. No tenemos una voz más fuerte para poder agradecérselo". Se puede decir más alto, pero no más claro.

-¿Qué tienen en común los artistas a los que rinde homenaje además de ser maestros del flamenco en sus diferentes vertientes?

-Creo que lo más importante es la manera de defender el flamenco. La manera de entregar sus vidas enteras a defender el arte del flamenco. Todos entregaron su vida. También la seriedad, la manera de llevar sus carreras. Admiro además cómo defendieron la libertad de sentir y de crear, y ese respeto a la tradición, a mimarla, a estudiarla, para ser mejores artistas.

-El otro día Soleá Morente me contaba que su padre le hablaba de "traducir la tradición".

-De eso hablaba. Ellos sentían verdadero respeto, verdadero amor por la tradición, pero vista desde su corazón sin ningún limite. Eso hace que la propia personalidad de cada uno le convierta en un artista innovador porque lo hicieron tal y como lo sintieron.

-¿Cree que los puristas han criticado demasiado el espíritu transgresor de Morente o Camarón?

-Quizá. Una frase de Camarón dice lo siguiente: "Yo sé que no me van a entender, pero ya me entenderán". Más claro, agua. Cuando escucho sus discos parecen de hoy. Ellos vivieron adelantados a su tiempo. Los críticos, bueno, no estaban tan de acuerdo con algunos de sus trabajos, pero yo creo que han creado auténticas obras de arte. Ellos han abierto puertas en el mundo del flamenco.

-¿Es el flamenco más flamenco desde que la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad?

-No, el flamenco no es más flamenco desde que se declaró Patrimonio Mundial. Pero el reconocimiento ha significado mucho para mí porque es una manera de honrar a los maestros del flamenco.

-¿Qué le enseño su primera maestra, Concha Baras?

-A mi madre le debo todo. Me enseñó a amar el flamenco así, a hacer las cosas de una manera honesta, a luchar por lo que quiero, aunque a quien le gusta el baile no le cuesta demasiado hacer sacrificios. Una de las cosas que me enseñó cuando era una niña y que más valoro es que no me obligó a seguir un patrón determinado. No imitábamos. Ella quería que sacara afuera mi propia personalidad, mi manera de hacer un movimiento. Me hizo sentir desde niña que volaba. Claro que hay una técnica, pero también hay que ser valiente al subir a un escenario.

--¿De los papeles que ha representado, con cuál se queda?

-No sé. A las mujeres valientes que defienden sus ideales con uñas y dientes como Mariana Pineda las interpretas con pasión, con entrega. Con el de Juana la Loca, un personaje maravilloso. Poder defender a Carmen fue una de las cosas más bonitas que hecho nunca. Cuando me tocó interpretar a Medusa me gustó que se profundizara en los motivos que la convirtieron en un monstruo. Cuando pensábamos en esos papeles yo me preguntaba ¿cómo bailaría ellas? Ahora ya estamos dándole vueltas a lo próximo. Mucha gente nos escribe y nos da ideas. Llevo todo el verano leyendo. No sabemos si lo haré con argumento, pero sé que podré elegir con libertad lo que quiera hacer.

-Su compañía lleva casi 20 años en el candelero. ¿Ha llegado a sentir en alguno momento el peso de la crisis?

-Nos hemos adaptado. Aun así, se nota la diferencia con respecto a los años previos a la crisis. Hay compañeros con talento y carreras muy buenas que han tenido que dejar bailar. ¡De bailar? ¿Te imaginas? Nosotros hemos pasado la crisis. Cuando representamos en plena crisis La Pepa, una superproducción con mucho cuadro flamenco, la gente respondió y le estoy muy agradecida. Voces es un poco más austera por el número de personas... Te vas adaptando a la vida, aunque tengo claro que nosotros somos unos privilegiados.

-Sus pies también. Ellos han llegado a ser un instrumento solista en una canción de Tim Ries, saxofonista de los Rolling Stones. ¿Cómo surgió aquello?

-Tim y yo nos conocimos de una manera preciosa, casi no hablamos. Él vino a tocar al Teatro Apolo, donde trabajaba en aquella época. Conversamos sobre Paco, el flamenco y el jazz, que son primos hermanos. Improvisamos juntos en un espectáculo y al tiempo me invitó a Nueva York a grabar algo para un disco dedicado a los Rolling Stones. Desde entonces, suele venir a ver espectáculos míos en América.

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