"Las historias de frontera estaban aquí antes que en el Lejano Oeste"

  • El autor demuestra en el libro de relatos 'Polvo en los labios' su capacidad para la prosa cruda

-El cuento que abre y da título a Polvo en los labios (Lengua de Trapo) es un homenaje a Chet Baker. Como Camarón, otro héroe maldito.

-Chet Baker fue un músico con una vida muy literaria. Como siempre digo en estos casos, no ha muerto, porque estos artistas mueren dos veces: una físicamente y otra para su público. Y su público, como en el caso de Camarón, cada vez es mayor. La vida de Chet Baker fue una tragedia: era un gran consumidor de heroína e iba de un lado a otro según su adicción, le daba igual grabar un disco o veinte, le engañaban en todas partes... Tenía muchísima discografía, y mucha gente se aprovechó de él. Yo lo escuché en el San Juan Evangelista. A partir de ahí, creo una ficción con su personaje cuando se lo encuentran muerto en una calle en Ámsterdam, cerca de su hotel. Todo el mundo decía que había sido un ajuste de cuentas pero, tras revisar muchas cosas y recibir el sumario, cuento lo que pasó en realidad: que se cayó tratando de escalar a su habitación para coger su trompeta. Planteo una relación a lo Romeo y Julieta, y pienso en qué música estaba esperando ser tocada.

-Varios de los relatos de Polvo en los labios llaman a Pólvora negra.

-Antes de hacer una novela, hago prueba con tramas, personajes, y salen cuentos de estas pruebas que a veces funcionan y a veces no. Aquí he escogido los que me parecían más aceptables.

-Y otros cuentos llaman al territorio de frontera que somos. Parece mentira que no nos hayamos dedicado a hacer del Sur un género, porque no tiene nada que envidiar al Salvaje Oeste.

-El Oeste se inspiró aquí. Aquí hay mucha más cultura, tradición y leyenda que en el Oeste de Estados Unidos. Los americanos no tienen una base cultural como la nuestra, somos la cuna de la civilización. Nosotros tenemos mitos que arrancan desde Hércules y ellos tienen a John Wayne. Nosotros ya hemos inventado esto. La civilización más antigua de Occidente está aquí, donde los fenicios montaron su Hércules particular, Melkart, y después llegaría el Herakles de los griegos, y el ganado de Gerión... Aquí se da el Far West antes que en Norteamérica, pero ellos son los mercaderes, pues han conseguido que un brebaje que es una porquería como la Coca-Cola esté en todo el mundo. Pues lo mismo con John Wayne y las gestas épicas de Hollywood.

-Hasta el paisaje podría pasar por un calco...

-Y la prueba es que rodaban en Almería. Estados Unidos es muy joven y les llevamos siglos de adelanto. Ocurre que copiamos el modelo y de la peor forma, porque también tienen cosas buenas, claro. Por ejemplo, Bob Dylan. Pero incluso en esto..., aquí se ha hecho mucha mejor literatura cantada, mucha mejor copla que nada de lo que ha podido hacer Bob Dylan. El primer gran maricón del mundo del espectáculo fue Miguel de Molina, que era glam antes que David Bowie... Vamos por delante lo mires por donde lo mires, las historias de frontera estaban aquí antes que en el Lejano Oeste.

-Da la sensación de que estas historias que cuenta podrían haberse contado en el camino de Canterbury, o junto a las fogatas, o dentro de algún corpus homérico. En El último sacramento, por ejemplo, el protagonista podría pasar por algún Ulises, hay una rubia que aparece providencial sobre las aguas, como una hechicera, las putas podrían pasar por sirenas... Los clásicos decían que los mitos y leyendas son las historias que no pasaron nunca y que son siempre.

-Lo de las putas sirenas sería un buen titular, si te dejan ponerlo. Ese relato fue, precisamente, el germen de Manteca colorá... Yo creo que no sólo sucede con mis cuentos, sino con todo. Yo puedo alterar el orden de planteamiento, nudo y desenlace, o estrangular los géneros, pero mis historias tienen los ingredientes de las historias de siempre. No pierdo esa base: si perdura en la memoria genética, es porque funciona. Cuando cae la tarde nos sentimos melancólicos porque nuestros antepasados se tenían que meter en las cavernas, y entonces era cuando contaban historias. Queremos ser receptores y escuchar historias que son, a la vez, nuestra propia historia. Todo lo demás no son historias, son otra cosa: vanguardias mal interpretadas, metaliteratura... Yo no diría que el mito no ha existido: existe en nuestra memoria de reptil porque nos gusta que nos cuenten esas historias, de héroes y conflictos. Los mitos existen porque existen en nuestra genética, desde las cavernas.

-¿Cuándo se dio cuenta de que lo suyo era contar historias?

-Porque soy un inútil. No sé hacer otra cosa. Fue la vida la que me llevó al oficio. Al principio, con 17 o 18 años, cuando quería ser periodista y tal, estudiaba y colaboraba en revistas, La Luna, Gratix ..., laprimera publicación que se repartió gratis por Madrid. Me buscaba la vida por ahí, hacía algo de radio... Pensaba hacer la carrera, pero me di cuenta de que tenía un montón de historias en la cabeza y quería intentar llevarlas a buen puerto. Empecé a ir al Café Gijón y demás, porque entonces no había foros en internet, y a publicar alguna cosa que me empezó a dar un nombre. Así comenzaron a llamarme para colaborar: es decir, tuve que ponerme a escribir literatura para luego poder trabajar como periodista.

-Llegó a Cádiz hace 20 años, con la intención de pasar un par de semanas por la zona. ¿Cuándo supo que iba a ser para algo más que una temporadita?

-Nada más pisar el suelo. En cuanto me encontré con la facilidad, con la distancia corta que da la gente. Andalucía, y más Cádiz, es el único lugar de España en el que se sigue practicando la distancia corta. La gente vive en la calle o en la playa. Y yo, que no soy del Sur, y que soy bastante tímido, aquí estoy a gusto. Me siento uno más, y en Madrid me sentía uno menos. Fíjate, antes viajaba muchísimo y ahora hasta me da pereza. Si me dicen de bolos, yo siempre pongo excusas, o pido más dinero, a ver si así...

-Bueno, como dice, uno no es de donde nace, sino de donde trabaja y muere.

-Podría decir que yo he abandonado mis raíces, pero he recogido el fruto aquí.

-¿Montero Glez habría crecido en otro lugar que no fuera el Sur? Porque parece que aquí ha encontrado las condiciones óptimas de calor, humedad y luz para desarrollarse.

-Madrid era un invernadero: siento que los ingredientes naturales están aquí. Y ojalá siga siendo así siempre.

-La portada de este libro, como en Pistola y cuchillo, tiene una foto de García-Alix. Realmente, se han tomado la medida.

-Para mí García-Alix ha sido siempre una referencia, pero sobre todo cuando empecé a escribir lo de Camarón. Él utiliza la preposición: no le hace fotos "a" Camarón de la Isla, sino "desde" Camarón de la Isla. Cuando me pongo a escribir, ésta es también la referencia: no se escribe "sobre", se escribe "desde". Al contar de igual a igual es cuando realmente estás haciendo bien el trabajo, cuando llegas a comunicar.

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