Arquitectura

Un iconoclasta en la sombra

  • Fernando Higueras Díaz (Madrid, 1930) es uno de los grandes arquitectos españoles del siglo XX y uno de los de que mayor vinculación ha tenido con Málaga, con obras como la Casa Fierro (1971)

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En otros tiempos, si lograbas un capital y te apetecía construir un refugio en el que permanecer aislado, lo que se llevaba entre los que presumían de tener gusto era llamar a Fernando Higueras Díaz (Madrid, 1930), uno de los grandes arquitectos españoles del siglo XX. Así lo hicieron personalidades como Nuria Espert, Elías Querejeta o Lucio Muñoz. Y en Marbella también estaban en el secreto, como demuestran varios chalets y urbanizaciones. De sus años de trabajo en Málaga ha quedado como pieza magistral la Casa Fierro (1970-1971).

El de Fernando Higueras Díaz no es un nombre que suene demasiado fuera de los círculos profesionales, algo que podría haber cambiado si en 1983 le hubiesen concedido el Premio Pritzker, del que fue candidato aquel año. Pero la suya no ha sido una carrera alejada de los focos, de hecho uno de sus trabajos, el Centro de Restauraciones Artísticas en Madrid, se pasó años en la prensa por algunos problemas respecto a su falta de uso. Curiosamente, por aquel proyecto, que diseñó junto a Rafael Moneo, obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura en 1961.

Pero la vinculación con Málaga no le reportó ningún gran reconocimiento a Higueras, pese a que sí dejó obras dignas de ser recordadas. Lo que sí consiguió el arquitecto madrileño fue mucho trabajo. Un somero repaso deja claro que siempre tuvo en mente este olvidado rincón, en lo que a buena arquitectura se refiere: Concurso de urbanismo de la Alameda (1960), Liceo Tashara (1966), Apartamentos Jardines del Mar (Marbella, 1971-1975), Complejo turístico Parque del Sol Guadalmina (1978-1981), Pueblo Andaluz en Río Real (Marbella, 1982-1985) y Las Lomas del Marbella Club (1983-1988).

Sus mejores y más arriesgados trabajos no les dejó en nuestra provincia -no logró implantar aquí su revolución geométrica-, pero sí algunos curiosos como el Liceo Tashara, del que él mismo dice en sus notas que "aparenta una escultura informal de Chillida". Se trata de un complejo entramado de estructuras geométricas y simétricas en una topografía accidentada. Por desgracia, salvo en el caso de la Casa Fierro (posteriormente adquirida por el jeque de Abu Dhabi, quien pagó once veces su costo), vivienda de gran extensión y tres plantas que recoge enseñanzas de Lloyd Wright, no pudo materializar nada fuera de norma en la Costa del Sol. Sobre algunos otros proyectos, el mismo Higueras reconoce lo excesivamente tradicional de los resultados, y lo achaca a la "desconfianza hacia arquitecturas más actuales en la zona".

No está del todo retirado este hombre peculiar -su obra pictórica también le valió reconocimiento en los 50-, que fue pionero en lograr contratos en el exterior -Abu Dhabi y México fueron destinos habituales de sus proyectos- y cuyas amistades incluyeron a César Manrique -trabajaron juntos en un restaurante y discoteca submarinos en Tenerife y en la casa del rey de Jordania en Fuerteventura, según Higueras "un modesto proyecto que incluía seis bungalows para la servidumbre y los invitados"-. Lo último que ha mostrado, en 2005, es el proyecto de un rascacielos horizontal en China.

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