música El gran concierto del verano en la provincia

Algunas lecciones de madurez en clave íntima

  • Sting aprovechó ayer el reducido aforo del Club de Tenis del Hotel Puente Romano para revisar su carrera sin especial empeño en demostrar nada: disfrutándose, y cómo

Al igual que otros músicos británicos de su generación, Gordon Sumner Sting ha dedicado sus últimos años, en gran medida, a revisar los episodios más importantes de su trayectoria. Para ello ha hecho gira con orquestas sinfónicas, ha editado y reeditado recopilatorios varios y hasta transigió en 2006 con una decisión que miles de fans esperaban desde hacía más de veinte años: la reunión de The Police, rubricada con una de las giras más importantes de la historia del rock. Mientras sus últimas novedades (estrictamente) discográficas, publicadas en el inequívoco sello Deutsche Grammophon, han bebido del espíritu clásico de John Dowland, su puesta en escena ha seguido rumiando su repertorio emblemático, bien con The Police o en solitario. Ésta fue la premisa con la que el compositor, cantante y bajista se presentó ayer en el Club de Tenis del Hotel Puente Romano de Marbella, en el que fue su segundo concierto en la provincia tras su presentación de Mercury Falling en la Malagueta en 1996. Y revestía un interés indudable la posibilidad de ver así a un Sting desmitificado, en un reducido aforo de 2.000 personas (al que le faltó poco para completarse), dispuesto a defender su repertorio, sin más, con una formación tan sobresaliente en la ejecución como habitual en el género. El resultado fue precisamente ése, una tranquila lección de madurez en la que no había que demostrar nada y en la que Sting terminó disfrutándose y haciendo disfrutar.

El músico compareció al amparo una escenografía sobria, sin alardes, y con su look tan informal como de marcada distinción, ante un aforo constituido en su mayor parte por residentes británicos de la Costa del Sol de su misma quinta; un poco, por tanto, como en casa. Lo hizo, eso sí, arropado por un suculento grupo de amigos: Dominic Miller (guitarra), David Sancious (teclados), Vinnie Colaiuta (batería), Peter Tickell (violín eléctrico) y Jo Lawry (voces). Como correspondía al Back to Bass Tour, nombre de la actual gira, Sting salió ya a escena con el bajo en ristre, en su actitud más primigenia, lo que dotó a su inconfundible sonido jazzy sonoridades más propias del rock y de los últimos años 70.

All this time abrió un repertorio en el que no faltaron Englishman in New York, Fields of gold, Message in a bottle, Roxanne y otros clásicos que hicieron de esta noche con luna llena una cita inolvidable para los congregados.

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