Cine

La mejor comedia de Jaime Ordóñez

  • El actor malagueño, más conocido por 'Aquí no hay quien viva' y hombre de los mil 'sketches' en 'La Hora de José Mota', rueda su primer filme como director.

¿Qué tienen en común las películas El Padrino, Salvar al soldado Ryan, Top Secret, Hot shots! y Aterriza como puedas? Jaime Ordóñez (Málaga, 1971) rinde homenaje a cada una de ellas, "grandes joyas del cine", en su primera incursión como director. "Este filme no bebe de los sketches, hace pequeños guiños a filmes cómicos de los 80 y a sagas tipo Scary movie. Hablo de ese tipo de comedia donde acampan a sus anchas los gags y el humor absurdo heredado del trío de cineastas ZAZ, conformado por Jim Abrahams y los hermanos David y Jerry Zucker", explica Ordóñez. "Cualquier cosa puede suceder porque no me ato a las leyes de la lógica". Dicho y hecho. Becarios del FBI, avionetas surcando los cielos, desembarcos como el de Normandía, un equipo A tipo serie B, incluso un tiburón -no se sabe si falso o real-... Las curiosidades que se pueden contar sobre la primera película del artista malagueño son interminables, "como para escribir un libro", comenta entre risas. La trama del filme se inspira en la de El mundo está loco, loco, loco, dirigida por el "mítico" Stanley Kramer (El juicio de Nuremberg, La herencia del viento): "El argumento se puede escribir en una servilleta, pero te mantiene pegado a la silla todo el rato. Lo importante en esa película es lo que ocurre mientras los protagonistas buscan un tesoro. En mi caso, no hay tesoro. Ahí es donde entra en escena El silencio de los corderos. Mis protagonistas buscan a la hija de un senador que ha secuestrado un perturbado", confiesa Ordóñez.

Los encargados de rescatar al "ojito derecho" del político serán varios: un Equipo A versión B tipo Los Mercenarios de Sylvester Stallone; unos becarios del FBI; y el jefe de la Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos -interpretado por el propio hermano de Ordóñez, Javier Ordóñez- y su subordinado, interpretado por el actor Guillermo García. "Llevo mucho tiempo rodando con la familia. Ahí se encuentra una de las principales virtudes del filme. El elenco está formado por intérpretes desconocidos, pero muy buenos. Esto no es casual. Quiero que la gente al ir al cine vea personajes, no actores interpretando un papel adaptado a sus registros", desmenuza el director.

Otra de las particularidades del largometraje es que se va a rodar "mayormente" en Málaga. "Aunque esté ambientado en Estados Unidos y Birmania, esta ciudad se ajusta a mis necesidades porque es un plató natural gigante. Hay playa, hay montaña, hay selva, hay de todo", declara. Durante estos días de rodaje "non-stop" han estado grabando en la playa de El Morche (Torrox). "Sólo han sido cinco días y con eso tendré para cinco minutos, imagínate. La gente a veces no se imagina el presupuesto que es necesario para hacer un filme", reconoce el actor. El Castillo de Gibralfaro y el Jardín Botánico de la Concepción también han sido algunos de los espacios la primera película de Ordóñez ha hecho parada.

Además, la película tiene un plan de rodaje "atípico" por "lo ambicioso que es el proyecto y sus dificultades logísticas", admite. Cada escena de la película, según cuenta Ordóñez, se graba en "una localización y un vestuario diferente, con una iluminación concreta". Para llevar a cabo todo esto, el actor malagueño se ha apoyado este verano en el patrocinio de pequeñas empresas malagueñas como Copicentro, La Canasta o Full Metal Airsoft, entre otras muchas. "Gracias a ellos este proyecto es posible. El grueso principal de este complejo proyecto lo conforman alrededor de 50 personas", subraya. El humor Ordóñez llegará a la gran pantalla a principios de 2018. "Espero poder presentarla en el Festival de Cine de Málaga", concluye.

La estrella del nuevo filme de Álex de la Iglesia

Tras dirigir la comedia coral Mi gran noche, Álex de la Iglesia se atreve con un thriller titulado El bar donde Jaime Ordóñez intepreta a uno de los protagonistas. "De la Iglesia es capaz de mantener la tensión incluso en un espacio cerrado como es un bar. Durante el rodaje olvidábamos que estamos en un lugar tan pequeño", admite. El artista malagueño hace el papel "más exigente" de toda su carrera: un mendigo alcóholico. "A nivel físico tuve que perder 15 kilos en un tiempo récord: dos meses. Entrenaba en días festivos como el día de Reyes o Navidad", cuenta entre risas. Esta interpretación, según Ordóñez, es también "compleja a nivel emocional" porque no interpreta al "típico sintecho borracho sin un ápice de ternura".

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