"Ninguna mujer está fea vestida de flamenca"

La de Pilar es una historia de las de cuento. Cuando era niña se pasaba las horas muertas en la calle Lineros, frente al escaparate de Lina, una diseñadora que ha vestido a algunas de las más grandes, como por ejemplo a la Reina Sofía y a la princesa Gracia de Mónaco en su visita a la Feria de Abril. Quien le diría entonces a esta sevillana que al crecer se convertiría en una de las firmas más prestigiosas de la moda flamenca...

-Su madre era una conocida costurera de la alta sociedad sevillana, que tenía entre sus clientas a Nati Abascal. ¿Cuál ha sido el legado profesional que le ha dejado?

-Yo me crié entre agujas, pero nunca imaginé que me dedicaría a la moda. Ahora que me he hecho un hueco como diseñadora, estoy convencida de que en cada colección se notan las puntadas que he visto dar a mi madre.

-Muchos diseñadores se quejan de que la gente plagia sus modelos, ¿cómo se toma usted que las costureras estén cosiendo sus diseños justo después de presentarlos?

-Desde el momento en que presentas una nueva colección en el Simof, tus ideas están en la calle y ya no te pertenecen en exclusiva. Para mi es un orgullo que una señora le pida a su modista una copia de mis vestidos, porque eso quiere decir que le han gustado. Lo que no llevo tan bien es que un compañero plagie el trabajo de otro.

-El Salón Internacional de Moda Flamenca (Simof) está considerado como la Cibeles del traje de flamenca, ¿Qué significa para usted desfilar allí?

-Me enorgullezco muchísimo de haber formado parte de este proyecto desde sus inicios, aunque reconozco que cuando Raquel Revuelta se puso en contacto conmigo para levantar el Simof, me pareció una locura. Al final se ha convertido en una plataforma para muchos profesionales del sector, gracias a que Raquel se arriesgo y apostó por su sueño.

-¿Cómo vive usted los días previos al desfile?

-Soy un manojo de nervios, no sólo por la incertidumbre sobre la aceptación que tendrá la colección, sino porque la venta de trajes de flamenca se concentra en un par de meses y nunca sabes si podrás recuperar el dinero que has invertido. Este año he tenido la suerte de contar con una subvención de la Consejería de Empleo e Innovación y otra de Delegación Provincial de Comercio y Deporte, pero hacen falta muchas más ayudas de las Administraciones Públicas para los diseñadores.

-El vestido de flamenca es el único traje regional que varia con las modas, ¿qué sorpresas depara su nueva colección?

-Mientras preparaba los vestidos de esta temporada, tuve la suerte de viajar a Santo Domingo para la Gran Feria de Andalucía que se celebra allí. Por este motivo la colección está llena de colorido e influencias caribeñas. Lo más atrevido son unas camisas de gasa y raso, que creo que van a pegar fuerte.

-Ha vestido usted, entre otras, a Eva González, Paz Vega, Juncal Rivero y María José Suárez. ¿A qué mujer le gustaría vestir que no haya pasado todavía por su taller?

-Sé que suena a tópico, pero me encantaría ver a la princesa Letizia con uno de mis trajes . Aún así, hay una cosa que esta clara: No hay una mujer fea vestida de flamenca y para mi es tan satisfactorio ver a las famosas con mis diseños como a cualquier andaluza paseándolos por la Feria.

-Si tuviese que vestirse con la ropa de cualquier otro diseñador, ¿A quién escogería?

-Tratándose de moda flamenca, elijo a Lina, sin dudarlo. Hace años que me une una profunda amistad con ella, pero por encima de eso, creo que tiene una costura preciosa.

-Desde que comenzó el concurso de creadores noveles en Simof ha formado parte del jurado. ¿Cómo ve el futuro de la moda flamenca?

-Hay una cantera de diseñadores con mucho talento. Me refiero a gente como las creadoras de la marca Nuevo Montecarlo, que demuestran que la calidad en el sector estará asegurada durante muchísimo tiempo. Para los de siempre, su trabajo es un aliciente para trabajar más duro y renovarse cada año.

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