'Entre la perfección y la utopía'

  • 'jOBS', con estreno previsto el 21 de junio, es un atractivo 'biopic' que tratará de recomponer la búsqueda del éxito de Steve Jobs durante sus inicios como empresario

Entre la plenitud de la vida y la prolongada sombra de la muerte, la figura de Steve Jobs ha representado el ideal de estudiante imperfecto, pero también, el de un canon de humanidad que prácticamente ha superado la perfección. Muchos recuerdan el 5 de octubre de 2011 como la proyección de la tragedia sobre el arquetipo de excelencia humana. El día de su muerte fue llorado por todos, tanto por sus fieles admiradores como por sus claros detractores, que incluso vieron en aquella fatídica jornada cómo se apagaba la vela de un ser audaz y controlador. Más de uno debió de replantearse aquello, pues la incandescente llama que sigue emitiendo el legado de Jobs es algo que se sale de los esquemas rítmicos de la sociedad moderna. Nunca costó identificarse con este incombustible genio, que encontraba la paz cuando superaba el reto, y se rodeaba de un sentimiento monopolístico que, aunque excesivo, siempre le acompañaba como un rasgo modesto, como algo que nunca trató de ocultar. Su afán por el éxito vino determinado desde su juventud, cuando encontró la pasión por la faceta más comercial de la electrónica. Y aunque jamás obviase el factor técnico del asunto, su poder de convocatoria, su simpatía y cercanía despertaban las miradas de un público que, además de consumista, también comenzaba a pensar. Algunos llegaron a esta conclusión tras la partida de Jobs, cuando observaron que el hombre detrás de aquello que tanta pasión había alertado en ellos, desaparecía. En este sentimiento, reside el intrépido espíritu de un ser atemporal, que ha definido a varias generaciones. Era cuestión de tiempo de ver aparecer el interés en que su intrigante biografía fuera llevada a la gran pantalla.

Aaron Sorkin, poderoso narrador que firma con mano de hierro cualquier diálogo, que en su reciente paso por la televisión con The Newsroom ha encontrado una frenada en seco en este estilo que tanto parecía funcionar, se encarga de elaborar un guión peculiar, carismático, sobre tres eventos cruciales en la vida de Steve Jobs. Sobre esta original opereta que estará seccionada en tres únicas escenas apenas se conocen demasiados detalles. De todas formas, su estructura tampoco presenta un reto tan importante para un escritor como Sorkin, que ya ha demostrado su habilidad para condensar el realismo de las conversaciones y dotarlo de un tono utópico, que en ocasiones raya lo imposible (si no lo supera). Puede que sean estas habilidades las que buscan para poder elaborar el retrato de un héroe contemporáneo como es Jobs.

Sin embargo, un proyecto con mayor perspectiva comercial es el de jOBS, cinta que tiene previsto su estreno en España el 21 de junio. Este atractivo biopic tratará de recomponer la búsqueda del éxito de Steve Jobs durante sus inicios como empresario, relatando su amistad con Steve Wozniak, la que propició la evolución de sus característicos talentos para la electrónica y el marketing. Tras los mandos de esta ambiciosa producción, se encuentra Joshua Michael Stern, realizador de trazado íntimo, personal y uniforme, que necesita plasmar la cercanía de su obra a través de un estilo metatelevisivo, que roza las imperfecciones del telefilm, tal y como demostró en su olvidada y simpática El último voto, que protagonizó un magnético Kevin Costner. Pero lo más llamativo de jOBS reside en contar con un actor como Ashton Kutcher, dinámico en lo referente a sus papeles más naturales, y por consecuente, cercanos, aunque en todo lo demás luzca como un inexperimentado con suerte para elegir guiones, para encarnar a un joven Steve Jobs. De asombroso parecido físico con el cofundador de Apple, su interpretación ya ha resaltado en los escasos pases que se han proyectado de la película. Es cierto que su aplicación dentro del drama ha obrado buenos resultados con The Guardian o El efecto mariposa, pero su odioso encasillamiento dentro de la insulsa comedia romanticona de turno ha podido perjudicar en exceso a este actor.

Con La red social, el público quedó encandilado con un lujoso retrato de la perfección del hombre, de su estatus de ser indeterminado, pero ante todo, agradeció que se tratase de una historia que trascendiera cualquier emoción relacionada con la inspiración, la auténtica exaltación de la belleza humana, la que recorre el mundo buscando encontrar la manera de conquistarlo. Justo el mismo pensamiento que Steve Jobs le regaló a la humanidad, cuando se alzó sobre ella y quiso permanecer a su lado. Justo el mismo que se espera de jOBS.

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