"El pesimismo es necesario para caminar con cierta sensatez"

  • Seix Barral reedita 'La noche feroz', novela "de transición" de una de las voces con más carácter de las letras españolas actuales · Su nueva obra llegará en 2012

Un ser humano cruel, con el alma podrida. Un pueblo con el cielo nublado y teñido de negro. Y una noche en la que un terrible asesinato desata lo peor de cada vecino. Así es La noche feroz (Seix Barral) que retrata el escritor asturiano Ricardo Menéndez Salmón, un libro "apasionado y arrebatado".

-La reedición de una obra antigua, en este caso de 2006, debe ser una buena noticia para un escritor...

-La verdad es que sí. Llevo publicando con Seix Barral desde 2007 y se nos ocurrió que sería bueno que toda estuviera bajo el paraguas de la misma editorial. Ellos han adquirido los derechos de toda la obra previa a La ofensa. Así, los años en que no haya obra nueva, como es este iremos recuperando textos antiguos.

-¿Qué lugar vendría a ocupar en el conjunto de sus textos?

-Es una novela de transición pero no a nivel temático, porque en ese aspecto han cambiado muy poco mis intereses. A nivel estilístico sí que creo que es un libro distinto; es muy arrebatado, con muchas imágenes y metáforas, es un libro muy cargado. A partir de La ofensa la prosa se vuelve más fría, más distante, y las miradas se hacen más clínicas, casi de forense. Aquí el lenguaje es todavía muy poderoso.

-El cuidado extremo del lenguaje es uno de los aciertos de este libro...

-Es un libro que agota casi un camino... No quiero decir que en los siguientes libros el lenguaje no sea protagonista, para un escritor siempre va a ser máxima la exigencia del idioma, pero sí que los textos después son más fríos. La noche feroz, en ese sentido, es un libro más caliente, con mucha pasión.

-Parece incluso que casi tiene una vocación teatral, remite a imágenes muy nítidas y poderosas...

-Se puede leer casi como obra de teatro, ya que tiene una unidad de acción, de tiempo y de espacio: un pueblo, una noche y un drama. Los capítulos son como estampas.

-¿Por qué presenta a un ser humano tan ruin y cruel? ¿Tanto le ha defraudado el ser humano?

-Digamos que no soy una persona demasiado optimista sobre la especie. Luego, en mi vida cotidiana sí que me siento feliz y satisfecho, pero mi idea del ser humano es bastante negativa. Entiendo el pesimismo como una escuela de realismo, no creo que el pesimista viva fuera del mundo, sino todo lo contrario. El pesimismo es necesario para caminar con cierta sensatez.

-Los personajes de esta novela casi ceden su protagonismo al del tópico del personaje que representan...

-Son personajes arquetípicos, escritos con trazo grueso. Quería que cada uno simbolizase una idea. El personaje central, el maestro, surge de un personaje real que se daba en los años 30. En la frontera entre Asturias y León existían ferias de maestros en las que la gente podía escoger al maestro que se llevaba a los pueblos y cuyo jornal era la comida que hacían en las casas de los padres de los niños a los que daba clase. Me apetecía que el personaje del maestro saliese de esa realidad fidedigna e histórica.

-Medusa, su próxima novela, ya está prácticamente lista...

-Sí, aparecerá el otoño que viene. Desde que llegué a Seix Barral he publicado mucho. He seguido mi rutina de trabajo y no sé si se mantendrá, porque a este ritmo cuando tenga 60 años tendré publicadas 30 novelas y no creo ni que tenga tantas cosas que contar ni que eso sea lo más saludable.

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