'La copla quebrada' devuelve a Miguel de Molina al Cervantes en su centenario

  • El musical, escrito por Borja Ortiz de Gondra y dirigido por Rosario Ruiz Rodgers, se representa en el escenario malagueño mañana y el sábado a las 20.30 · Ángel Ruiz y Miguel Palenzuela encarnan al artista

Cuando Miguel de Molina (Málaga, 1908-Buenos Aires, 1993) acudía en su infancia al gallinero del Teatro Cervantes para ver los espectáculos de varietés, juraba altanero a los suyos, mientras los artistas ejecutaban sus números, que algún día triunfaría en aquel escenario y ganaría todo el calor del público. Aquella promesa no se cumplió: Miguel Frías Molina nunca recibió el aplauso de su ciudad, pero sí fue agasajado en casi toda España y buena parte de Latinoamérica como creador único, intérprete genial de la copla y profundo renovador de la música popular. Mañana y el sábado, a las 20.30, aquel compromiso se hará, en parte, realidad: el espectáculo musical La copla quebrada, que celebrará en Málaga su estreno absoluto, devolverá al terruño la vida y la obra de Miguel de Molina en pleno centenario de su nacimiento.

El montaje, escrito para la ocasión por el dramaturgo Borja Ortiz de Gondra y promovido por la Fundación Miguel de Molina, cuenta con la dirección escénica de Rosario Ruiz Rodgers (cofundadora junto a José Luis Gómez del Teatro de La Abadía y responsable del musical dedicado al Dúo Dinámico Quisiera ser) y la interpretación como protagonistas de Ángel Ruiz (antiguo miembro de Quesquispas) y Miguel Palenzuela (imprescindible del teatro clásico español), que encarnan respectivamente al cantante en su juventud y en su madurez. El espectáculo presenta una recreación de la biografía de Miguel de Molina a partir de la histórica visita de un periodista, al que recibió en Buenos Aires poco antes de su muerte. Los amantes de sus coplas no se quedarán con la miel en los labios, ya que podrán disfrutar de la interpretación en directo de Ojos verdes, Las cosas del querer, La sevillana del espartero, La tarara, Los cuatro muleros, La bien pagá y Agüita del querer.

El autor, Borja Ortiz de Gondra, explicó ayer que trabajó en esta obra "a partir de todo el material que pude recopilar y sin ningún tipo de prejuicio, a partir de dos líneas claras: la idea de Miguel de Molina como un innovador de su tiempo, que nos permite acercarnos a su historia con un lenguaje contemporáneo, y el sentido del humor del que hizo gala hasta el final a pesar de la tragedia que llevó detrás; eso sí, con todo el respeto del mundo". La directora, Rosario Ruiz Rodgers, apuntó por su parte que, si bien De Molina fue un símbolo "de muchas cosas, ante todo fue artista y trabajador, y es esta dimensión la que destacamos en el escenario por encima de cualquier otra". Ortiz de Gondra defendió esta tesis al recordar que al cantante "le molestó mucho que su personalidad artística quedara sepultada por su condición de símbolo político. Él lo dio todo al teatro y ahí fue mucho más que la imagen que quisieron dar de él; por eso no hacemos juicios políticos". El genio, libre, vuelve a desafiar a los océanos.

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