Un retrato en movimiento del cantautor Jorge Drexler

  • Manel Huerga presentó ayer el documental 'Un instante preciso', en el que sigue al uruguayo durante una minigira en 2007 por pequeños teatros de Barcelona

Noviembre de 2007. El cantautor uruguayo Jorge Drexler se enfrenta a una gira muy especial. Siete conciertos en diez días con un denominador común: todos son en teatros pequeños de Barcelona y sus alrededores. El músico pensó que sería buena idea grabarlo y recurrió al realizador Manel Huerga como cómplice. Este es el punto de partida del documental Un instante preciso, que ayer se proyectó en la Sección Documental del Festival de Cine de Málaga.

"De golpe, me pareció que tenía sentido registrarlo, tanto el show como todo lo que pasaba fuera del escenario, en el patio de butacas, en la ciudad. Pero quería una visión independiente, no quería la mía", indica Drexler. Huerga aceptó la propuesta con entusiasmo, pues confiesa que le hubiese gustado hacer muchos más documentales musicales, "porque es un género que une dos cosas que me encantan: la imagen y la música".

El trabajo previo de Un instante preciso no consistió en definir líneas argumentales sino en tener claro lo que no querían. "Lo único que le impuse -señala el realizador- es que iba a ser en blanco y negro". "Sabíamos que no queríamos que fuese la grabación de un concierto. Tampoco queríamos que tuviese un orden cronológico, ni que fuese una entrevista, así que dejé que Manel encontrase el hilo conductor", detalla el músico.

Así, comenzó la gira y el equipo de rodaje se convirtió en la sombra de Drexler, que poco a poco fue perdiendo la timidez. "Intentaba ser invisible, porque no quería dirigirlo. Es absurdo porque se trata de un documental. La suerte es que Jorge es así como es, extrovertido, dinámico, creativo, y no da pie a silencios incómodos, en los que no sabes qué hacer". Esa incesante actividad creativa del músico es la que se convierte en el hilo conductor de un documental totalmente abierto a lo que pudiese suceder durante los diez días que duraba la gira.

"Se trata del azar del azar, porque los shows eran cambiantes y Manel se enfrentaba a retratar un proceso de por sí azaroso. De repente íbamos por la calle y nos encontrábamos a unos músicos, y esos músicos estaban al día siguiente en el escenario".

Una vez terminada la gira y el proceso de grabación, Huerga se enfrentó a darle forma sobre la mesa de montaje. Le gusta definir el resultado como un instante visto desde distintos ángulos y climas. "Al enfrentar este proyecto, me siento como un fotógrafo, porque lo que he hecho es un retrato en movimiento de Jorge Drexler en un momento de máxima creación", explica.

En su búsqueda de otra mirada, de verse desde afuera, Drexler se ha llevado varias sorpresas. Lo que más le asombró tras el visionado de la cinta fue el efecto de las canciones en las personas. "A veces no somos conscientes, porque no tenemos acceso a lo que les ocurre a las personas durante el show".

El cantautor confiesa que verse en la pantalla le produce "escozor". Sin embargo, añade que "salí mucho menos magullado de lo que creía, porque fue tal el clima afectivo, para bien y para mal, que en esta película quedan muchas cosas reveladas".

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