La salvación en el Mal

En la segunda mitad del XIX se da una singular identificación, profusamente ilustrada en la pintura y la literatura de aquella hora, entre la categoría del Mal y el concepto de lo femenino. Erika de Bornay ha explicado este proceso como fruto de la emancipación de la mujer, considerada como antinatural y demoníaca. Sin embargo, pudiera existir una razón más profunda. Las diabólicas de Barbey, Los cuentos crueles de Villiers, El horla de Maupassant, La Bruja de Michelet, el Arria Marcela de Gautier, la Salomé de Wilde, la Olalla de Stevenson..., responden quizá a una necesidad más vasta y más remota, cuya representación adoptó la forma y el perfume de un cuerpo femenino. Esta necesidad bien pudiera ser la sed de Absoluto. Un Absoluto, no obstante, que se ha revestido con el prestigio del Mal, con su brillo mortecino, para franquear la puerta a lo desconocido.

A este linaje especular y maldito pertenecen las Historias mágicas de Remy de Gourmont que hoy glosamos. Quienes hayan frecuentado la pintura de Gustave Moreau, de Rops, de Von Stuck, de Klimt, de nuestro Anglada-Camarasa, ya saben qué tipo de mujeres pueblan sus páginas. Son mujeres cuya hermosura, cuyos fatídicos encantos, conducirán al hombre a una cima de horror y vértigo amatorio, que concluye necesariamente con la muerte. Todas las fuerzas inexplicadas y vacantes por el siglo (la felicidad, el amor, la cólera, el espanto, la locura), se anudarán al cuerpo trémulo de estas mujeres, para simbolizar el ámbito de lo Sagrado y lo Terrible. Algo más tarde, esas mismas fuerzas adquirirán en Freud el duro prestigio de la clínica. Antes, sin embargo, han encontrado una expresión más ambigua, más tentadora, más literaria, más rica. En las hermosas mujeres de Remy de Gourmont, junto con la condenación, junto a la tiranía de del sexo, junto al pecado y la culpa y el dolor, los protagonistas de estas Historias mágicas habrán de encontrarse con otra magnitud, no menos esencial y misteriosa. En las mujeres de Gourmont se resume, de modo paradójico y cruento, el drama de la libertad humana.

Remy de Gourmont. Trad. Benjamín Jarnés. Ediciones Ulises. Sevilla, 2014. 190 páginas. 16 euros

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