convocatoria El Paseo del Parque se llenó de curiosos en el primer sábado del encuentro

Una tarde para '¡Indignaos!' o para hojear a Sampedro y Punset

  • La Feria del Libro comprobó ayer su poder de convocatoria con familias y jóvenes en busca de autor · El Ayuntamiento baraja la Plaza de la Merced para futuras ediciones

A principios de mes, en una tarde propicia para el paseo y junto al corazón de la ciudad. La presente edición de la Feria del Libro de Málaga comprobó ayer su poder de convocatoria en una jornada apta para el trasiego de curiosos, lectores empedernidos o víctimas de los best-sellers. Tras la treintena de mostradores, los rostros sonrientes y ajetreados de los libreros sumaban argumentos a la propuesta. "Aquí nunca se ha venido por los beneficios económicos, sino porque hay que estar y sacar los libros a la calle. Es una promoción del negocio y una fiesta. Hay que vivirlo", resumía Mª del Carmen Moreno, coordinadora de las actividades y ex librera. La eterna solicitud de un cambio de ubicación por muchos de los participantes parece vislumbrar ahora una salida. "Desde el Ayuntamiento han abierto la posibilidad de ubicarla en la Plaza de la Merced", anunciaba Moreno.

Con siete stands menos que el pasado año y con el mismo 10% de descuento permitido por ley, la fiesta del libro malagueña anticipaba ayer algunos nombres propios de venta garantizada. José Luis Sampedro, Albert Espinosa, Eduard Punset o Matilde Asensi comprobaban desde la portada de sus últimas producciones su efecto mediático. Porque la actualidad manda, sobre todos ellos, un título -pequeño en tamaño pero poderoso como reclamo- se incorporaba a la nómina de atractivos en esta edición. ¡Indignaos! de Stéphane Hessel se abría paso en la mayoría de los expositores como continuación escrita de lo que hace unas semanas vociferaban los manifestantes desde la Plaza de la Merced.

Desde la librería Prometeo, Pepe Guerrero corroboraba el éxito de la propuesta con un dato. "Desde febrero y hasta antes de empezar la feria hemos vendido 400 ejemplares ", explicaba para referirse a un panfleto convertido en libro y que se oferta en la feria a unos cuatro euros.

Las actividades diarias para niños en la zona familiar del Paseo del Parque facilitaron la afluencia de público en el resto del periplo. No era difícil ver a padres con carritos, globos y vástagos rebuscando entre volúmenes infantiles, y no tanto. La saga del roedor metido a detective, Gerónimo Stilton, o los clásicos tomos de Super Humor de Bruguera salían pronto del stand a la bolsa de compra. Asidua a estos encuentros con las letras , Lola Fernández presumía de adquisiciones junto a sus dos hijas. Y para ella, lo nuevo de Javier Marías y tres gangas poéticas: pequeños libros de poesía firmados por Altolaguirre, Alcántara y Aleixandre. "Es una delicia venir, tengo poco tiempo y aquí puedes ver en una tarde toda la oferta de libros. Además, con el Palmeral de las Sorpresas al lado puedes continuar el paseo", añadía. Unos metros más allá, desde la Asociación de Editores Andaluces, Sandra Cabello reconocía el tirón anual de cualquier publicación relacionada con costumbres, excursiones y gastronomía malagueñas. Y entre clásicos, otro nombre propio, camino de serlo. Antonio Soler firmaba ejemplares de Málaga, paraíso perdido.

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