"Nunca me tomaron en serio como ser humano, querían 'La chatunga'"

  • Luis Aguilé se va a adueñar desde mañana hasta el 30 de diciembre del Teatro Alameda con tres conciertos en los que interpretará sus temas clásicos y presentará uno, 'Señor presidente'

Existe otro Luis Aguilé (Buenos Aires, 1936), uno que canta a su tiempo sin bromas. "Soy un artista renacentista, debo de haberme reencarnado", dice el cantante, compositor y novelista. Ese es el que muestra Ciudadano Aguilé, el próximo álbum -lo publicará en 2008- del hombre que compuso Cuando salí de Cuba y casi 700 canciones más.

-¿Por qué componer Señor presidente, un tema político?

-Sobre todo, quiero explicar que yo soy un compositor testimonial. Ciudadano Aguilé recoge observaciones mías durante cuarenta años. Yo compuse Cuando salí de Cuba, que ha dado la vuelta al mundo, y con Señor presidente se cierra el ciclo. Yo viví en Cuba, donde conocí al Ché Guevara, y el artista va con las chicas, las fans, los clubes, pero el ciudadano va por dentro. En este disco salen cosas muy insólitas. Está la canción que le dediqué a Martin Luther King cuando le asesinaron, por ejemplo. Existen canciones que la gente no conoce.

-¿Tiene ganas de ajustar cuentas?

-No, no he querido hacer algo reivindicativo. Aunque es un escándalo en América, la han prohibido en Argentina y Venezuela. Nunca he escrito nada contra nadie, y es un retrato exacto de Chávez.

-Todas las demás canciones son clásicos suyos, algunas de los 60 y 70 la mayoría.

-Claro, lo que ocurre es que estas canciones las publiqué aquí pero nadie las tuvo en cuenta. Era más fácil engancharse a las otras. Yo no elegí ese repertorio, lo eligió el público.

-¿Son sus favoritas?

-Todas las canciones son mías, letra y música. Hay una serie de canciones muy válidas. Está Quiero encontrar un lugar, que a mí me gusta mucho y que yo quisiera que me la pongan en mi despedida, pero sin tragedia.

-¿Se siente malinterpretado?

-Sí, pero es como si yo fuera un actor de Hollywood que he estado todo el tiempo haciendo comedias y de pronto filmo una película muy seria. Sinatra lo hizo.

-Todas las publicó junto a sus éxitos populares y divertidos. ¿Qué pretendía?

-Sí, pero nunca las han pasado por la radio. Yo quería que se dieran a conocer. Pero nunca tomaron en serio al ser humano; querían La chatunga, El tío Calambres... y yo seguía al público.

-¿Por qué ahora este disco y no hace diez años?

-Porque hace diez años yo no había hecho Señor presidente. El hombre madura por dentro y se dice de pronto que quiero que la gente sepa que soy también un ciudadano, no soy un artista de chi chi pum.

-Le veo ilusionado.

-Yo tengo un récord, grabé mi primer disco hace 51 años, soy un caso muy excepcional. Sigo editando discos, sigo en actividad. Estoy a punto de entrar en el Guinnes.

-¿Cómo es hoy su relación con la música y el trabajo?

-Antes componía todos los días una canción, ahora tomo un tema y me centro en él. Acabo de componer una zarzuela.

-Existe una faceta suya muy poco conocida, la de novelista. Quedó finalista del Premio Planeta en dos ocasiones, ¿no?

-Sí, en 1984 y 1989, y si hubiera ganado el Planeta habría dejado de cantar ese mismo día, mi vocación era de escritor. Casi lo gano.

-¿Le gustan las versiones que han grabado de sus canciones?

-Estoy enamorado de la gente que ha hecho versiones de mis canciones. Pero tampoco quiero pasar al otro mundo como un señor que ha escrito canciones de verano.

-¿Por qué las corbatas de Luis Aguilé son tan grandes?

-Es muy sencillo. En 1973, me contrató TVE y yo hice un programa, Llegada internacional, y tenía que crear un personaje. Salvando las distancias impresionantes, Chaplin llevaba el bombín y un bastón de vara y no iba así por la calle; yo llevaba unas gafas tipo Harold Lloyd, un sombrerito francés y corbata larga. En las actuaciones la gente me gritaba que no llevaba la corbata, y empecé a ponérmela. Luego me lo tildaron a mí, como si yo vistiera así personalmente. Esa es la historia.

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