La trastienda de 'La foto de Capa'

  • El historiador Fernando Penco Valenzuela sintetiza sus investigaciones sobre 'Muerte de un miliciano' en un libro en el que ofrece las conclusiones a las que ha llegado y los inconvenientes que ha encontrado.

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La genialidad de un reportero gráfico, las ansias por ahondar en un misterio, teorías divergentes e intrigas entre investigadores envuelven una imagen, la de Muerte de un miliciano, de Robert Capa, una instantánea que marcó un antes y un después en la historia del fotoperiodismo. Estos elementos conforman una carrera de fondo en la que sólo los mejores pueden competir. Si los dejan.

Hace unos diez años la fotografía de Capa sedujo al historiador cordobés Fernando Penco Valenzuela, que comenzó a estudiar sus entresijos partiendo del lugar en el que el reportero húngaro tomó la imagen. Para llevar a cabo esta tarea ha contado con la colaboración del fotógrafo Juan Obrero Larrea. Ahora sus años de investigaciones, sus importantes conclusiones y los inconvenientes con los que se ha topado han quedado plasmados en un libro, La foto de Capa (editorial Paso de Cebra).

La aparición en 2007 de otra fotografía de la serie de Muerte de un miliciano con una cadena montañosa al fondo en la publicación This is war! Robert Capa at work hizo pensar a Penco que la célebre imagen no había sido tomada en Cerro Muriano, donde estudios anteriores la habían situado desde que Richard Whelan, biógrafo de Capa y autor del citado libro, así lo hiciera en 1985.

Los hechos se precipitaron desde entonces ya que los investigadores de Capa comenzaron una pugna por averiguar el lugar. Pero el primero fue Fernando Penco. El informe que lo prueba se halla en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Andalucía con el Expediente CO-169- 09.

Analizando los diferentes frentes que hubo en Córdoba en la Guerra Civil española y el recorrido que Robert Capa y su compañera Gerda Taro hicieron, siempre ligados al bando republicano y en especial a los grupos anarquistas, Penco y Larrea llegaron hasta Espejo, en concreto a la colina de la Haza del Reloj. Los accidentes geográficos coincidían.

Se trata de uno de los descubrimientos -si no el que más- más importantes referentes a Muerte de un miliciano y por ello Fernando Penco entró a formar parte de una rocambolesca trama en la que también participaron un profesor de la Universidad de País Vasco, un periodista de un medio de comunicación catalán, responsables del International Center of Photography de Nueva York (ICP) o un militar retirado. El objetivo de cada uno de los actores: adjudicarse el importante hallazgo e impedir que un investigador local lo sacara a la luz. Todo ello ha quedado registrado en su libro y pasará a formar parte "de la intrahistoria de la fotografía", como asegura el autor.

Sin embargo, la satisfacción por el buen trabajo realizado es mayor que el rencor o las rencillas y Fernando Penco lo muestra en La foto de Capa, donde cuenta por qué la fotografía se realizó en Córdoba y no en otro sitio, las circunstancias sociales de la época, fecha la imagen en la primera semana de septiembre o "posiblemente después" y analiza por qué se puede tratar de un posado.

Según estas averiguaciones, el miliciano retratado tampoco sería Federico Borrell, ex combatiente de Alcoy que participó en la batalla de Cerro Muriano, ya que este soldado anarquista murió en ese combate el 5 de septiembre de 1936.

El escritor defiende que Capa ya tenía esta fotografía en mente antes de hacerla y pudo idearla durante su estancia en el frente de Aragón ya que los periódicos y agencias lo estaban presionando desde Francia para que enviara una imagen impactante de la Guerra Civil española. "La idea la tiene preconcebida y eso solamente está en manos de los genios", añade el autor. "Quizás es la fotografía más importante del siglo XX, la primera fotografía de guerra, lo que cautivó a la clase media norteamericana", manifiesta.

Además, tras sus últimos estudios sobre el terreno, Penco y Larrea creen que Capa hizo la instantánea desde el interior de una trinchera.

La historia de esta investigación comenzó en el Museo del Cobre de Cerro Muriano, donde ha trabajado Penco, por el que desfilaron a lo largo de los años todo tipo de personajes buscando el lugar exacto de la imagen de Capa. Periodistas, profesores e incluso cineastas que han documentado para la gran pantalla la vida del fotógrafo húngaro han sucumbido a la atracción y el encanto de Muerte de un miliciano. Todos ellos alimentaron la curiosidad y el interés del historiador cordobés por la valiosa imagen. Tras una década dedicado a ello y aunque está seguro de que la instantáneaguarda más incógnitas, considera que ha cerrado un ciclo y de lo aprendido en este proceso destaca que "lo importante es la esencia de esa fotografía y cómo un joven de 22 años fue capaz de hacer una obra maestra".

"El trabajo de Robert Capa y Gerda Taro en Córdoba todavía tiene muchas sorpresas guardadas" pero todo dependerá de las imágenes que quiera sacar a la luz el ICP, organismo que vela por la obra de Robert Capa.

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