La vida como guión

Peter Viertel (Dresde, 1920-Marbella, 2007) tuvo una vida tan vinculada al cine que incluso su mejor trabajo literario trata de un rodaje. Los malos ratos que pasó durante la filmación de La reina de África, filme que él escribió, le llevaron a exorcizar aquel desastre a través de esta novela. Y desde su publicación siempre estuvo al borde de convertirse en una película -lo terminó siendo de la mano de Clint Eastwood en 1989, quien viajó hasta Marbella para convencer al reticente fallecido de que él escribiera el guión-.

Aquí son las conversaciones la materia valiosa, más que las descripciones e incluso que las correrías de los personajes -peleas, borracheras, engaños-. Viertel tenía necesidad de desembarazarse de estos recuerdos y lo hizo con buen pulso, pero también rápido, lo que quizá explica su cercanía a un esbozo de guión cinematográfico.

Esta nueva traducción nos viene dada a seis manos por Carmen Acuña Partal, Marcos Rodríguez y Elena García, siendo también los dos primeros los encargados de la edición -¿Es necesario este esfuerzo colectivo? ¿Es beneficioso para la salud del texto?-, una cuidada tarea que luce gracias a los esfuerzos de Berenice.

Cazador blanco, corazón negro está a la altura de su leyenda: para muchos es una de las mejores novelas jamás escritas sobre el mundo del cine americano.

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